viernes, 22 de mayo de 2015

Es "ley de vida". La muerte de la madre

Plaza de Oriente de Madrid. Otoño de 1958
Es "ley de vida". Son las palabras más usadas para consolar al hijo cuando ha muerto su madre a una edad avanzada, 87 años. Y sí, lo es. Nadie más racional que yo para saberlo y aceptarlo. Es la ausencia definitiva, la ruptura de la unión con tus antecesores lo que genera la tristeza y el recuerdo amontonado de toda una vida. Es nuestra historia vital, insignificante en el conjunto de seres humanos de nuestro planeta, pero única e imprescindible para uno mismo. 

Como homenaje y recuerdo, para que quede almacenado en este inmenso archivo global en el que estamos convirtiendo internet, lleno de fotos, de palabras, de momentos de la vida de millones de personas cada día, dejo esta semblanza de mi madre, reflejo de una época y de una sociedad que puso muy difícil la supervivencia de los españoles y de la que nosotros, los adultos ya algo mayores, los hijos de la transición, somos su fruto.

Mi madre se llamó Teresa Vicente García. Nació en Madrid el 31 de diciembre de 1927 y a los 3 años perdió a su madre de un "cólico miserere". Ella era la pequeña de cuatro hermanos que quedaron repartidos a cargo de diversos familiares. Mi abuelo Jeremías, maquinista de la RENFE, encontró una buena mujer con la que se casó y cuidó de todos ellos, mi abuela conocida, Lucía. Nació otra hermana, Josefina, con la que mi madre ha compartido una gran parte de su vida.
Mi familia vivía dignamente en el barrio de Legazpi de Madrid, en la Colonia del Pico del Pañuelo, un buen ejemplo de la construcción social de pisos pequeños para la clase obrera.
La Guerra Civil provocó el periodo de mayor sufrimiento a la población madrileña de la época. En la fachada de la casa donde yo viví de los 5 a los 10 años, seguían marcados los impactos de los disparos de la batalla. Mi familia sobrevivió a los bombardeos -mi madre contaba como se le cayó por las escaleras una olla de sopa que llevaba al refugio del sótano de una casa de un familiar en el Paseo de las Delicias- y a las penurias. Ellos son la generación de "no te dejes nada en el plato", el despilfarro era una idea prohibida desde siempre en mi casa. Cuando la guerra se hizo más dura, mi abuelo pudo sacar a la familia de Madrid por el tren de Valencia hasta Cuenca, refugiándose en un pueblo sin frente de batalla, Ribatajada, donde pasaron el último año de la guerra sin incidentes, bien alimentados y protegidos por la familia de mi abuela Lucía que era natural de allí. Mi abuelo siguió sirviendo en los ferrocarriles sin entrar en batalla. Tras la victoria franquista no fue represaliado. Le salvó el no aparecer su nombre en una lista que la RENFE tenía de una huelga realizada años atrás. Mantuvo en silencio y con miedo sus ideas republicanas, como muchos de los vencidos que se hicieron invisibles para sobrevivir.
Con unos pocos años de escolarización antes de la guerra y unos pocos después, mi madre comenzó a trabajar de aprendiza en un taller de costura. Sí, la costura -como muy bien nos ha enseñado el libro y la serie de María Dueñas: El tiempo entre costuras-  era una de las salidas principales de las jóvenes urbanas de clase obrera junto al servicio doméstico. Ella siempre recordó ese tiempo como alegre en la España oscura de los años 40, el tiempo de la adolescencia y la juventud que quiere ser feliz adaptándose a lo que la rodea. 
Conoció a mi padre a mediados de los años 50. Mi padre era ebanista en el barrio de Palacio, cerca de la Plaza de la Paja. Mis padres nacieron en Madrid en barrios muy populares, de familias emigrantes de diversas partes de España. Se casaron en 1957 y yo nací en 1958. Mi padre murió en 1963 de tuberculosis. La enfermedad y muerte de mi padre marcaron de forma permanente a mi madre. Diagnosticado al poco de casarse, mi padre permaneció ingresado en hospitales de la sierra madrileña por su tuberculosis antes de mi nacimiento. Con muchas temporadas ausente y ante el miedo al contagio de su hijo, mi padre y yo apenas tuvimos contacto. Eso provocaba un gran dolor a mi madre y la muerte de mi padre en sus brazos por una hemorragia pulmonar a los 42 años fue un golpe terrible para ella.
Mi madre había seguido trabajando todo el tiempo que duró su matrimonio. Con mi padre enfermo, su trabajo era imprescindible y después de su muerte aún más. Ella siempre tuvo la pena de no haber podido estar más tiempo conmigo en la infancia. Mi abuela y una de mis tías solteras -Soledad- se encargaban de cuidarme. Por ello, mi madre y yo nos desplazamos a vivir con su familia a la pequeña casa de la Colonia del Pico del Pañuelo. Mi madre sufrió mucho en esa época. La recuerdo vestida de negro y triste la mayor parte del tiempo.
Trabajó durante muchos años en una tienda de "alta costura" como cortadora -hacía los patrones de la ropa desde el dibujo del modisto- llamada Femme que atendía a la "alta sociedad" de la época: esposas de ministros de Franco, empresarios, diplomáticos. De niño fui numerosas veces a la tienda situada en la calle Recoletos esquina con la calle Serrano, actualmente ocupada por una tienda de alfombras de lujo. Arriba, el lujo "parisino" de la época, escaleras abajo, en el sótano, el taller donde se afanaban numerosas mujeres en cortar, coser, planchar la exquisita ropa que era probada y comprada en el piso de arriba. Mi madre era muy buena en su trabajo y siempre fue apreciada por el jefe y las clientas. En una ocasión, tuvo que ir a Londres en los años 70 a probar y ajustar unos vestidos a una importante clienta del exilio cubano que vivía entre Madrid y Londres. Le encantaba relatar ese viaje, el buen trato y el lujo que vio y vivió. 
Cuando cumplí los 14 años, mi madre consiguió un piso de protección oficial en el barrio de La Elipa -barrio popular de Madrid del extrarradio, cuando se inauguró la M-30- cerca de la vivienda que el resto de mi familia había adquirido en el mismo barrio. Allí vivimos ella y yo hasta mi independencia cuando inicié el MIR.
Tras el declive de Femme, mi madre encontró trabajo con otro modisto: Tony Benítez, que la trató cordialmente hasta su jubilación. 
Mi madre siempre fue siempre muy bien vestida. Ella se hizo su ropa hasta la vejez y era especialmente coqueta con su aspecto. Ya anciana, no quería llevar manga corta para no dejar visible la caída de la piel de los brazos, para ella signo de un gran deterioro físico.
Siempre deseó que yo fuera a un "buen colegio", en aquellos años equivalía a religioso: Colegio San Viator y Sagrada Familia en la calle Menorca, al que pude acceder becado por mis buenas notas y ser hijo de viuda. 
Muy contenta porque su hijo fuera médico, creo que pude darle una gran satisfacción por ello.
Su envejecimiento tuvo como consecuencia un glaucoma importante y una hipoacusia limitante. Sin otras enfermedades crónicas, afortunadamente. Fue atracada en la calle y sufrió una fractura de cadera que se resolvió en el Hospital Gregorio Marañón. Sus años de jubilación han sido plácidos y como todos los abuelos, siempre preocupada por sus nietos, mis hijos. Con cierta tristeza pesimista de fondo, ha vivido sus últimos años acompañada de mis tías, Soledad fallecida hace 8 años y Josefina.
Hace 15 días entró en una fibrilación auricular que fue revertida. En pocas horas, hizo una isquemia mesentérica aguda que yo sospeché desde el inicio del dolor. Fue intervenida en 2 ocasiones en el Hospital de La Princesa de Madrid. No lo pudo superar. Falleció el 18 de mayo de 2015 junto a su hermana y su hijo. 

Nota: 
Soy consciente de que hablo aquí de mi intimidad y de la vida de mi madre pero quería dejar un recuerdo escrito, breve, resumido, de su vida. La sociedad en la que vivimos se hace con la aportación de todos los que anónimamente han vivido en ella a lo largo de la historia. Todos tenemos mucho de nuestros antecesores y se lo dejamos a nuestros hijos. Recordarles es el mejor homenaje. Por ello, dejo en este blog personal y profesional, una gota de la vida de mi madre. 

jueves, 21 de mayo de 2015

La precariedad laboral en sanidad es una amenaza para pacientes y profesionales

LA PRECARIEDAD LABORAL SANITARIA ES UN SÍMBOLO DEL DESMANTELAMIENTO DEL SISTEMA SANITARIO PÚBLICO EN ESPAÑA

Quienes firmamos abajo denunciamos con este manifiesto la deriva política que llevará al desmantelamiento del sistema sanitario público en España. Este sistema, de cobertura universal, ha sido y es ejemplo mundial. Es un sistema que responde eficazmente y a un coste razonable a los problemas de salud de  poblaciones y pacientes.

El sistema cuenta, además, con la estima social y la aprobación general y de  profesionales y pacientes. Cabe su mejora, y el introducir cambios que incrementen su eficiencia. Pero, hasta ahora, todo lo que se ha hecho ha sido recortar sin tino, con un objetivo ciego que disminuye el gasto sin tener en cuenta su impacto ni en calidad ni en salud.

En la gestión se ha implantado una cultura sin fundamento humano ni científico que considera al personal como pieza intercambiable. Son sistemáticos los contratos eventuales, incluso por horas y para cometidos diversos. Es lo que llamamos precariedad laboral (en el sentido de enorme temporalidad, gran vulnerabilidad, bajo nivel salarial y falta de derechos sociales).

En el sistema sanitario los servicios son servicios personales, en los que es clave la confianza entre profesional y paciente. Es cruel y deteriora la calidad la falta de continuidad/longitudinalidad que se expresa bien con expresiones tipo: "¿Otra médica? ¿Tengo que volver a repetírselo todo a usted?". De la misma forma, en espejo, el pensamiento profesional que se expresa con preguntas tipo: "¿Quiénes serán mis pacientes mañana? ¿Con quién formaré equipo?" y que llega a decir: "No me coja cariño que me voy mañana".

La cuestión atañe a todo el sistema sanitario público en aspectos que se mezclan con la precariedad. Lo expresa bien la externalizacion innecesaria de servicios incluso en áreas de especial riesgo, como la atención a pacientes con problemas graves de salud mental. La situación precaria se repite en la atención primaria, incluyendo centros de salud y sectores comunitarios, sociales, de rehabilitación y otros, donde es imprescindible la continuidad de cuidados. Lo mismo sucede en los hospitales, tanto en consultas externas como en urgencias y en plantas. También en las cárceles, donde es perentoria la mejora de la continuidad por la presencia de problemas infecciosos, de salud mental y de drogadicción. La precariedad también lesiona los aspectos de salud pública que cubre el sistema sanitario y que exigen equipos consolidados capaces de enfrentarse, por ejemplo, a las inevitables crisis de salud pública.

La precariedad disminuye la calidad clínica e incrementa los errores sin disminuir el coste. La precariedad daña la salud de pacientes y profesionales. La precariedad es, de hecho, una forma de maltrato y una falta de respeto, una indignidad para profesionales y pacientes. La precariedad sanitaria afecta más a  mujeres jóvenes y, por ejemplo, en su impacto vital global modifica/impide planes de maternidad/paternidad. Entre el trabajo "en propiedad" y la precariedad hay soluciones al tiempo científicas, humanas y racionales que mejoran el resultado en salud en pacientes y profesionales.

Parece que se hubiera decidido el desmantelamiento del sistema sanitario público. Es parte de una ideología que considera que "la sociedad no existe, existe la persona" y a la persona individual se pretende servir destruyendo lo público y beneficiando los intereses privados de industrias y organizaciones varias. Se rompen con ello la equidad y la solidaridad que sustentan a la sociedad (ese "hoy por ti, mañana por mí") que generan salud por sí mismas en los que hoy precisan la atención sanitaria de calidad y en quienes la precisarán mañana.

La precariedad profesional sanitaria daña la salud y en defensa de la equidad y de la solidaridad, manifestamos:
La precariedad laboral sanitaria es un símbolo del desmantelamiento del sistema sanitario público que concierne al conjunto de la sociedad.  Por ello animamos a sumarse a este manifiesto a las personas individuales y a las organizaciones colectivas.
La precariedad laboral sanitaria incumple en muchos casos la legislación laboral, introduce inseguridad jurídica y es un abuso justificado por intereses particulares y/o privados. Por ello recurriremos a la vía legal en todos los niveles.
La precariedad laboral sanitaria responde a un gerencialismo sin categoría, que convierte en "gestores" a simpatizantes del partido en el poder y cuya formación, si alguna, es muy deficiente. Por ello exigimos la profesionalización de quienes gestionan el sistema sanitario público.
En muchos casos se pretende una desreguralización arbitraria pues no se cumplen ni las más mínimas normas pactadas respecto a las bolsas de trabajo, convocatorias de plazas, situaciones de excepción y reposición de puestos de trabajo. Además, falta toda planificación a medio y largo plazo de necesidades de personal que permitan dar respuesta a los problemas de salud de pacientes y poblaciones. Por ello pedimos  el cumplimiento de los pactos y la visión de futuro que precisa la gestión del personal sanitario.
Puesto que la precariedad laboral sanitaria es un símbolo del desmantelamiento del sistema sanitario público elaboraremos propuestas concretas sobre sus causas y soluciones, para presentar a los partidos políticos de forma que se pronuncien ante las mismas.
La precariedad laboral sanitaria no es una situación transitoria ni nueva pero sí muy intensificada durante los últimos años. Forma parte de un diseño que busca el deterioro del sistema público para reducir su aprecio social y favorecer que los ciudadanos opten cada vez más por la sanidad privada. La intensa precariedad laboral en la sanidad pública es letal para la calidad y repercute en la salud de poblaciones, profesionales y pacientes. Por ello, para mantener la salud, llegaremos a tomar todas las medidas posibles, incluyendo el ejercer los derechos de protesta, manifestación y huelga.

FIRMANTES (a 20 de mayo de 2015)[1]
Antoni Agustí Martí, Guillermo Álvarez López, Beatriz Aragón, Juan Diego Areta Higuera, Vicente Baos, Mikel Baza, Sara Belinchón, Clara Benedicto, Raúl Calvo Rico, Manuel Carretero Matas, Salvador Casado, Fernando Casado Campolongo, Rafa Cofiño, Txema Coll, Carlos Coscollar, Mounir Diouri, Patricia Escartín, Carmen Fando, María José Fernández de Sanmamed, Patricia Ferre, Marta García Caballos, Luis García Olmos, Juan Gérvas, Irene Gonzalo Sanjosé, Mariola Gracia, Mariano Hernández Monsalve, Juan Irigoyen, Marian Jiménez de Aldasoro, Mónica Lasheras, Miguel López del Pueyo, Rosa Magallón, Gorca Maiz, Iván de la Mata, Miguel Melguizo Jiménez, Félix Miguel, Sergio Minué, Carolina Morcillo Ródenas, Abel Novoa, Leticia Núñez Queijo, Isabel Núñez Lozano, Alberto Ortiz Lobo, Javier Padilla, Jesús Palacio, Luis Palomo, Pastora Pérez, Carmen Pérez-Crespo Gómez, Mercedes Pérez-Fernández, Pablo Pérez Solís, Ana Rico, Ana Rivera, Elena Serrano, Juan Simó Miñana, Pablo Simón Lorda, Gemma Torrell, Ana Vall-llosera.

ASOCIACIONES, ORGANIZACIONES Y ENTIDADES (a 20 de mayo de 2015)[2]
Equipo CESCA, Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), Fòrum Català d'Atenció Primària (FoCAP), NoGracias.






[1]    La adhesión al Manifiesto está abierta, e implica un compromiso contra la precariedad laboral sanitaria y la difusión del Manifiesto en lo que se pueda. Para adherirse a este Manifiesto escriba sus datos básicos en el formulario en http://goo.gl/forms/YOfacHtVSj Todos los contactos a atencionprecaria@gmail.com
             
[2]    Muchas asociaciones, organizaciones, organizaciones y entidades precisan de reuniones explícitas de juntas y órganos de gobierno para poder adherirse al Manifiesto y de ahí un cierto retraso en su participación.

sábado, 25 de abril de 2015

"Los antibióticos curan enfermedades causadas tanto por virus como por bacterias"


La reciente publicación de la Encuesta de Percepción Social de la Ciencia en España nos pone delante de nuestro espejo, como país y como sistema educativo y social. Y esa imagen devuelta del grado de conocimiento de hechos científicos básicos y que deberían ser de conocimiento común, es regular tirando a mala.
Un porcentaje relevante de personas, de todas las edades, desconocen hecho muy básicos sobre la ciencia que se usa cada día.

Hay dos afirmaciones dirigidas directamente a la salud:
- Se pueden extraer células madre del cordón umbilical de los mamíferos
- Los antibióticos curan enfermedades causadas tanto por virus como por bacterias

Sin ninguna duda, llevamos muchos más años hablando de los antibióticos y su falta de acción sobre las enfermedades causadas por virus que el tema de la conservación de células madre del cordón umbilical; sin embargo, la tasa de respuesta correcta es muy superior en el tema de las células madre que el tema de los antibióticos y los virus: 84.9% versus 46.5%. Parece increíble, pero es así.
Solamente entre 35 y 55 años, el porcentaje de respuesta correcta es superior al 50%. Que no alcancemos ese mínimo porcentaje entre los jóvenes mayores de 15 años es decepcionante porque soy consciente de que esos conceptos están en el desarrollo curricular de la escuela primaria española. ¿Qué falla? Me siento incapaz de tener la respuesta.


Si se analizan los datos según nivel de estudios, vemos que los estudios de la población aumenta su grado de conocimiento pero no "vacuna" contra la ignorancia de temas básicos. La respuesta de los antibióticos es correcta solo en el 62% de los encuestados.

Sobre los antibióticos y su uso he escrito mucho en los últimos años, es algo clásico, y por lo que se ve, no se puede renunciar a seguir hablando de ello.

En 1996, publiqué en Ediciones Temas de Hoy un libro titulado: Sin Receta, la automedicación correcta y responsable. Por supuesto tenía un capítulo dedicado a los antibióticos. Traigo aquí varios extractos que sirven igualmente en la actualidad:

La era antibiótica, una revolución

             A principios del siglo XX, el 50% de las personas morían antes de los 20 años y el 90% antes de los 50 años. A los 40 años, los seres humanos estaban al límite de sus fuerzas. En el año 1986 (últimos datos disponibles), la esperanza de vida al nacer de los varones españoles era de 73,2 años y de 79,6 años para las mujeres. Son muchas las razones socioeconómicas para justificar esta importante mejoría, pero la contribución de los avances médicos ha sido debida en una gran parte a los antibióticos, que han hecho desaparecer las enfermedades infecciosas del primer lugar de la lista de causas de muerte.

            Esta revolución comenzó en 1929 con el hallazgo casual de Alexander Fleming de un hongo que inhibía el crecimiento de una colonia de estafilococos que dejó en su laboratorio al irse de vacaciones. Fleming no pudo purificar su sustancia, por lo que solo pudo aplicarlo en forma tópica (sobre la piel) con poco éxito. A pesar de ello, Fleming pudo describir propiedades, tales como su espectro de acción (sobre qué tipo de bacterias era activa) y la aparición de resistencias (las bacterias aprenden a defenderse del antibiótico dejando de ser eficaz). En 1939 en Cambridge, al inicio de la Segunda Guerra Mundial, Howard Florey y Ernst Chain buscaban sustancias activas sobre las heridas y las complicaciones infecciosas que aparecían en los campos de batalla. Ambos consiguieron purificar la penicilina G y comprobar su eficacia en enfermedades bacterianas de estreptococos y estafilococos. Fleming, Florey y Chain compartieron el premio Nobel. Hasta 1945, la penicilina no se introdujo en los hospitales civiles para el tratamiento de las bacterias que provocaban más enfermedades y muerte: las neumonías, las complicaciones de la faringoamigdalitis, las meningitis, la sífilis y las infecciones cutáneas graves, entre otras.
            Desde este descubrimiento, multitud de nuevos antibióticos han ido incorporándose a la terapia de las infecciones. Los años 60 marcaron el desarrollo de los antibióticos de amplio espectro (ampicilina, tetraciclinas), usadas masivamente por parte de los  médicos. Un arma eficaz contra determinadas infecciones bacterianas comenzaba a utilizarse de forma indiscriminada ante todo tipo de infecciones, muchas de ellas virales y autolimitadas.

¿Dónde actúan los antibióticos?

            Las sustancias que habitualmente denominamos antibióticos van dirigidas, en su mayor parte, a las infecciones producidas por bacterias, pero sería mas propio hablar de antimicrobianos para describir las posibilidades de acción sobre distintos géneros biológicos. Las enfermedades infecciosas de causa conocida están producidas por algunos de los siguientes agentes: virus, rickettsias, bacterias, mycoplasmas, chlamydias, hongos, protozoos y helmintos.
            La mayor parte de las infecciones agudas que una persona sufre a lo largo de su vida serán infecciones virales -respiratorias en su mayor parte-, para las que no existe tratamiento específico con ningún medicamento antiviral que actúe con eficacia. En las últimas décadas se han desarrollado auténticos fármacos contra los virus que causan mayor morbimortalidad, pero la mayoría de las infecciones humanas producidas por virus (respiratorias, digestivas) siguen sin tratamiento. Los virus respiratorios tienen una gran capacidad de mutación, es decir, solamente al pasar de una persona a otra en la cadena de la infección, el virus ya no es exactamente igual, lo que complica el diseño de una vacuna específica o de un medicamento que actúe sobre ellos. Los virus Influenza (causantes de la gripe) son de una gran estabilidad, lo que permite predecir y desarrollar una vacuna eficaz de una temporada invernal a la siguiente. La batalla contra las enfermedades virales (sarampión, viruela, parotiditis, rubeóla, hepatitis B) está siendo ganada gracias a la creación de vacunas que consiguen crear una inmunidad natural suficiente para vencer a los virus, cuando nos encontremos con ellos a lo largo de nuestra vida.
            Las bacterias constituyen el grupo fundamental de microorganismos contra los cuales se han creado antibióticos que actúan con eficacia. La lucha contra el Streptococcus pyogenes (faringoamigdalitis aguda), Escherichia coli (el más frecuente en las infecciones urinarias), Neisseria meningitidis (el más frecuente en las meningitis agudas), Streptococcus pneumoniae (el más frecuente en las neumonías) y otros cientos de gérmenes patógenos humanos, ha sido posible gracias a los antibióticos descubiertos. En el futuro se continuarán descubriendo nuevos fármacos para combatir las resistencias que los microorganismos desarrollan.
            Los otros agentes descritos: rickettsias, mycoplasmas, chlamydias, hongos, protozoos y helmintos, tienen también sustancias específicas que actúan sobre ellos. En algún caso como las rickettsias, mycoplasmas y chlamydias tienen el mismo tratamiento antibiótico que determinadas bacterias, siendo eficaz para ambos.

                    En torno a los antibióticos se ha creado una gran expectativa cultural. Se espera de ellos la curación definitiva. El resto de los tratamientos solo procuran alivio, mejoría o control, tanto las enfermedades agudas como las crónicas. Por esta razón, los antibióticos son valorados como el tratamiento definitivo de una enfermedad, la máxima esperanza de curación al administrarlo.


martes, 21 de abril de 2015

La homeopatía en Millenium de La 2

Muy entretenido programa dedicado a la homeopatía, con la intervención de Jesús Martínez @jmartinezal Según iba visionándolo, he ido escribiendo en Twitter los comentarios que me surgían. Una forma de retransmitir en "diferido" un programa de televisión que ponen a la 1 de la madrugada. Gracias a RTVE a la Carta, podemos verlo a cualquier hora y lugar.

sábado, 18 de abril de 2015

El cansancio de los médicos


"Soy un psiquiatra. Lo he sido durante 27 años. Estoy completamente exhausto. Años y años escuchando a los pacientes...."
De tarde en tarde, como una rara avis que descubres por recomendación, aparece una película demoledora, fascinante, inquietante, de las que no se comentan en las noticias y muy pocos conocen. Gracias a mi hijo, estudiante de Comunicación Audiovisual, he conocido la perturbadora Du Levande (La Comedia de la Vida) del director sueco Roy Andersson. La película es de 2007 y fue candidata de Suecia al Oscar a la mejor película extranjera, además de haber sido presentada en el festival de Cannes.
En un fresco de personajes y situaciones diversas, vamos desde el esperpento y el humor negro a la reflexión descarnada sobre la condición humana, en una Suecia repleta de un feísmo triste y vulgar. 
En ese crisol, aparece un psiquiatra que llega a su consulta y hace en minuto y medio una declaración terrible: está exhausto de escuchar a los pacientes, de que quieran ser felices cuando son egoístas, que quieran que se les ayude a ser felices, gastando horas y horas en esa terapia cuando no es posible; y ya no lo hace, solo da pastillas, cuanto más fuertes, mejor. La escena acaba abruptamente, sin nada más que añadir.
La estética de Andersson, desde sus anuncios comerciales a sus cortometrajes es simbólica y austera. Por ello , más demoledora.

¿Cuántos médicos, de cualquier especialidad, han llegado a similares conclusiones? ¿Cuántos están "exhaustos" de la relación terapéutica y la carga emocional y de interacción personal que conlleva el oficio médico? ¿Cuántos detrás de ese concepto de "estar quemado" hay de rechazo a la relación con los pacientes y a la gestión emocional de la misma?
Mantener una actitud y una relación empática con los pacientes es un esfuerzo y una dedicación. Todos sabemos que cuando una consulta lleva muchas horas y muchos pacientes atendidos, es difícil mantener la frescura intelectual y la disponibilidad y ganas de comunicar que todo paciente se merece. 

Los enfermos valoran como un valor imprescindible tener una relación afable y comunicativa con sus médicos, y nadie dudamos de su valor terapéutico y humano. Pero, como decía Salvador Casado en El final de la vieja medicina, el presente y futuro profesional dificulta cada vez más la existencia de unas condiciones que ayuden a que, médicos y pacientes, establezcan esa relación.

Es bueno hablar de la fatiga de los médicos. No hay que tapar una realidad. Interaccionar día a día con la vida de miles de personas -en la medicina de familia el abanico de situaciones es muy amplio- y gestionar frustraciones, miedos, inseguridades, angustias, tristezas, desencantos, dolor, genera fatiga y, a veces, algo más que una distancia profesional sobre los problemas de los demás, rechazo. 
Quizás son reflexiones propias de los médicos con muchos años de ejercicio profesional (31 años desde que inicié el MIR) pero he visto gente muy joven sintiendo esa sensación y sufriendo por ella.

La solución es sencilla y complicada: tener una vida propia satisfactoria y encontrar unas condiciones de trabajo que permitan dosificar y adecuar las necesidades de todos. 

Otra muestra más del inquietante Roy Andersson, con subtítulos en español: Un mundo de gloria

lunes, 13 de abril de 2015

MEdeDICO A las Personas


MEdeDICO A las Personas es un bonito eslogan. Todos los médicos actuamos sobre las personas y sus problemas de salud, los que trabajamos en atención primaria tenemos ampliado el espectro de situaciones donde la interacción es muy relevante. Es nuestra ventaja y nuestro valor. Y creo que es bueno recordarlo y reivindicarlo, sin desviar el foco de a quién va dirigida esta reivindicación.

La población que atendemos en Atención Primaria, desde los bebés hasta los ancianos, es la mayor parte de la sociedad. Un porcentaje altísimo hace una valoración positiva del trabajo que realizan todo el conjunto de miembros de un centro de salud: administrativos, auxiliares, trabajador social, matrona, enfermeras, pediatras y médicos de familia. Las encuestas así lo avalan. La inmensa mayoría de las personas que pasan cada día por los centros de salud salen valorando positivamente nuestro trabajo. Sin embargo, el deterioro presupuestario y conceptual viene de la mano de las élites dirigentes que consideran que los grandes logros en sanidad proceden solamente de la atención hospitalaria de los enfermos. 

Entre el populismo de inauguración y el objetivo ideológico de una gestión privada del Sistema Nacional de Salud, los presupuestos en AP han ido menguando. No hay cambios e innovaciones en la gestión de los recursos humanos, no hay nuevas ideas que favorezcan la proyección hacia la sociedad del trabajo en AP. La presencia en la Universidad sigue siendo poco más que anecdótica.
El modelo iniciado hace 30 años necesita una profunda reescritura y a nadie parece interesarle. La única idea ofrecida en los últimos años fue la privatización de la gestión de los centros de salud de manera confusa y tramposa.

Día a día, los que trabajamos en los centros de salud seguimos de la misma manera, salvo ordenadores, que hace 30 años. Han cambiado muchas cosas en la sociedad y en la relación con los pacientes y nuestra Atención Primaria necesita un replanteamiento global basado en el servicio público y en una gestión que facilite su calidad, su renovación generacional y su aceptación social.

Mis compañeros de la Sociedad Madrileña de Medicina de Familia y Comunitaria han preparado el siguiente vídeo de celebración de este 13 de abril.


domingo, 5 de abril de 2015

Las salchichas y la mamá resabiada

La publicidad es el difícil arte de hacerte convencer de que adquieras un producto, cuando en el fondo no lo quieres. Hay obras de arte dentro de la publicidad y hay manipulaciones groseras y burdas. 

La industria alimentaria es una de las que más invierte en publicidad en todo tipo de medios, sobre todo televisivos. Hay tantos alimentos preparados a la disposición del consumidor en los estantes de los supermercados que nadie va a hacer un análisis racional de los mismos, va a escoger por el impacto subliminal que la publicidad deja en nosotros tras ser expuestos. Hay publicidades manipuladoras que se ven desde lejos pero que son eficaces: la Coca Cola es un gran ejemplo.

Juan Revenga El Nutricionista de la General, JM Mulet con su blog y libros y Julio Basulto también, están difundiendo en las redes y en los medios generalistas de comunicación, información veraz y crítica sobre la alimentación y la nutrición. Desmontar los mitos nutricionales erróneos y las manipulaciones de la industria alimentaria es un buen objetivo 

Las salchichas han sido siempre un alimento barato y no muy recomendado en una dieta saludable. Sin embargo, sus fabricantes insisten una y otra vez en lo buenas que son.



Salchichas: fuente de proteínas y fósforo. 

Es el lema de esta campaña.
Si cogemos una de las salchicas anunciadas de Campofrío y observamos la composición:

- La cantidad de proteínas por 100 gramos es de 14g, mientras que la de grasas es de de 22g.
Podríamos anunciar de forma más veraz, fuente de grasas, proteínas y otras cosas. Obviamente la palabra grasa está proscrita en el lenguaje alimentario y las proteínas son fuente de poder y energía en el imaginario colectivo. Además de la carne de pollo, echan un poquito de soja y leche y así tenemos más proteínas.
- Nos dicen también la cantidad de sal que contiene, pero... y el fósforo ¿dónde está el fósforo?
No aparece el fósforo de forma expresa, entonces ¿para qué anunciarlo?

El fósforo va unido al metabolismo del calcio y es extraordinariamente raro que haya un déficit nutricional que lo altere. Su déficit siempre será debido a una patología metabólica.
La European Food Safety Authority nos informa de las fuentes dietéticas de fósforo y las cantidades medias ingeridas en países de la Unión Europea:
Los principales contribuyentes de la ingesta de fósforo en la dieta son los alimentos con alto contenido en proteínas; es decir, la leche y los productos lácteos, seguido de la carne, pollo y pescado, cereales y legumbres. Basado en datos de hasta nueve países de la UE, los consumos de fósforo oscilan entre 265 y 531mg/día en los bebés, entre 641 y 973mg/día en niños de 1 año a <3 años, entre 750 y 1.202mg/día en niños de 3 a <10 años, entre 990 y 1.601mg/día en niños de 10 a <18 años y entre 1.000 y 1.767mg/día en adultos (> 18 años).
Vemos que el fósforo está en los alimentos proteicos, bien, y otras muchas cosas más. ¿Para qué hay que resaltarlo? Porque en el imaginario colectivo de la población, fruto de años de tonterías manipuladas y de productos farmacéuticos al uso, mucha gente cree que el fósforo potencia las capacidades intelectuales de los niños y los adultos.
No va a ser Campofrío la que se encargue de desmontar esa idea, sino de aprovecharla para llevarse el ascua a su sardina, perdón, su salchicha a la sartén de teflón en la vitrocerámica.

La abuela tiene razón en casi todo lo que dice. Y la mamá repipi y de buen rollito es una listilla ignorante.

viernes, 3 de abril de 2015

Y el horror habitó entre nosotros

Procesión Jueves Santo 2/4/2015
San Lorenzo de El Escorial
En medio de las celebraciones religiosas y festivas de la Semana Santa, donde cada cual se fija y celebra en lo que cree o no cree; sin asimilar todavía la tragedia y el asesinato en masa del avión de Germanwings, un episodio más del fanatismo yihadista ha golpeado una universidad del este de Kenia.

Cuatro asesinos, imbuidos de un extremismo religioso que intenta destruir la convivencia entre personas de distintas creencias, han sido capaces de matar en unas horas a 147 jóvenes estudiantes que residían en la Universidad de Garissa. En África, las universidades tienen sus residencias de estudiantes dentro de los recintos. Era un lugar fácil de atacar, con unas mínimas barreras de seguridad - una universidad no es un cuartel de policía o del ejército -. De madrugada, los milicianos del grupo terrorista Al Shabaab de Somalia, fueron masacrando estudiantes con un único criterio: solo se salvarían los musulmanes. Y para comprobar que lo eran de verdad, les hacían recitar suras del Corán. La mayoría eran cristianos. Fueron asesinados.

En una gran parte de los países africanos, hay una convivencia pacífica de los creyentes de distintas confesiones: cristianos evangelistas, católicos, musulmanes, hindúes - hay un porcentaje relevantes de población de origen indio en muchos países de África -. Al menos en los países que conozco (Uganda, Ghana, Senegal, Gambia es musulmán mayoritariamente). Probablemente pocos ateos, o al menos no se hacen conocer al ser rechazados, incluso violentamente por miembros de todas las religiones, como los homosexuales. La tolerancia al no religioso es menor que la que se profesa a otra religión. 
El equilibrio entre las relaciones de las distintas etnias es delicado en muchos lugares y la religión ha sido un elemento unificador en muchos países. La deriva fundamentalista e internacionalista del islam sunita ha ido creando conflictos en muchos países (Malí, Sudán, Somalia, Níger, Nigeria, Libia, Argelia) mientras que en muchos otros, la influencia extremista no está presente o todavía no ha llegado. Su extensión es una tragedia para África y para el mundo entero. Las distintas franquicias de Al Qaeda o el DAESH están trasladando el horror del asesinato brutal y sectario de sus matrices al suelo africano.

La movilización solidaria que recorrió Europa por los asesinatos de la revista Charlie Hebdo no se va a reproducir. Incluso, los recientes asesinatos en Túnez que afectaron a dos españoles y a otros europeos provocaron la solidaridad con el pueblo tunecino. El de ahora es un nuevo episodio más que tiende a verse como algo lejano, demasiadas tragedias seguidas anestesian nuestra capacidad de espanto. 

No cuesta mucho imaginarse el dolor sentido si un hijo tuyo viajara en el avión de Germanwings, o si tú hubieras estado en el viaje de crucero que muchas parejas hacen por sus aniversarios o enlaces. No es difícil de imaginar que una hija tuya estuviera en una residencia de estudiantes de Erasmus y fuera masacrada por unos fanáticos asesinos por el simple motivo de estar allí y no tener la misma creencia o ninguna creencia. Todo eso es el horror, y habita entre nosotros.

Nota: 
He decidido publicar una foto de la matanza de la Universidad de Garissa porque creo que las tragedias son hechos reales y terribles. Vivimos con normalidad en nuestras calles estos días, las crueles imágenes de la representación del calvario y muerte de Jesucristo. A ellas son expuestas los niños pequeños y toda la población. Sin buscar comparación, el horror habitó entre nosotros. 

https://twitter.com/madpigs_/status/583979272626405376

martes, 31 de marzo de 2015

Devolver la atención primaria a los sin papeles...

El Diario.es
El sensato, el razonable, el español de bien, el que hace las cosas como Dios manda, el seseante presidente del gobierno y su subalterno ministro de sanidad consideran que, después de 3 años de retirarles la tarjeta sanitaria a los inmigrantes sin papeles que residen en nuestro país (alrededor de 700.000 ) y solo haberles permitido la atención "urgente", éstos volverán a tener "derecho" a la atención primaria

Sin tarjeta sanitaria "normal", sin aclarar lo que pasará con la atención hospitalaria no urgente, sin permitir la prescripción de fármacos financiados por el SNS, sin conocer la posibilidad o no de la realización de pruebas diagnósticas... porque para todo ello se necesita la tarjeta sanitaria.
Otra nueva chapuza, intencionada y manipulada porque en atención primaria todos los pacientes que han solicitado nuestra valoración han sido atendidos y tratados. No ponen nada nuevo, porque hemos seguido haciéndolo a pesar de sus intenciones. 

Además, quienes "invitamos" somos nosotros. Los pacientes sin tarjeta sanitaria no constan en los registros de pacientes asignados y por ello, no se percibe la mísera cantidad de nuestro sueldo que depende del número de pacientes asignados, no de los pacientes atendidos. Cobramos lo mismo si atendemos cada día 20 u 80. Es decir, el coste, el esfuerzo, el tiempo, la energía, la dedicación que precisen estos pacientes corre de nuestra cuenta. Y lo haremos profesional y éticamente, recibiendo el agradecimiento directo de los pacientes, no porque lo diga el que hace las cosas "como Dios manda".

El lenguaje denota la ignorancia de las personas y los dirigentes del PP no han ido nunca a un "ambulatorio", terminología erradicada hace muchos años. Los centros de salud son los edificios donde se ubican los miembros del equipo de atención primaria, los antiguos ambulatorios (donde convivían miembros de atención primaria y distintas consultas de especialidades) pasaron a llamarse centro de especialidades, y el hospital es el hospital, única palabra donde nunca se equivocan. Y los médicos de atención primaria son los médicos de familia y los pediatras. Lamentablemente los directivos del PP no han ido más allá del chequeo en el Ruber Internacional.

Las urgencias hospitalarias no se han colapsado nunca por los inmigrantes ilegales, ni antes ni ahora, ya está bien de tópicos propios de la ultraderecha. Las urgencias se colapsan por la mala estructura, distribución y gestión de las mismas de forma crónica. Ni mi consulta se colapsa -que también yo me desbordo- por los inmigrantes ilegales, sino por una asignación de pacientes superior a la recomendada y que cualquier pico de demanda sobrepasa. 

Los que firmamos la objeción de conciencia a la exclusión de estos pacientes, o de cualquier otro en un sistema sanitario público, vamos a seguir actuando igual, atendiendo a todo el mundo. En los hospitales también verán a los pacientes que lo necesiten sin cita formal, buscando el cumplimiento de la ética profesional sin tener en cuenta las restricciones inmisericordes impuestas por estos beatos de salón.

Tengo una relación especial con África y los africanos. Me siento especialmente comprometido porque el mayor número de inmigrantes excluidos son de esa procedencia y han sido los más marginados de los excluidos: Dad una oportunidad a los africanos negros

Aprendiendo lo que es solidaridad. Foto de Vicente Baos

sábado, 21 de marzo de 2015

Enfermedad mental y fanatismo religioso

Farkhunda, 27 años, asesinada en Kabul el 19/3/2015
 Una muchedumbre enardecida es capaz de matar sin piedad, sin comprensión ni matices; incluso sin pensar si la supuesta ofensa se ha producido o no. Puede ser por razones políticas, religiosas, por haber robado, por haber insultado o, meramente, por haber estado en el lugar equivocado en el momento equivocado y no tener nada que ver con el suceso.

Algunas personas con alguna enfermedad mental específica, en pleno brote confusional o en un estado delirante sin ningún tratamiento, realizan actos públicos aberrantes, extraños, que interpretados por gente ignorante o fanática supone un peligro para su propia integridad.
Desde policías municipales en Madrid (Telemadrid ha eliminado el enlace a las imágenes) hasta la Iglesia católica con su tratamiento de los exorcismos tenemos muchos ejemplos de maltrato e incompresión hacia los enfermos mentales. O bien, cuando un enfermo se arroja a los leones, y bastantes actuaciones previas del individuo apuntaban a su desorden sin que nadie interviniera. ¿Qué habrá sido de él?

En un país y en una cultura social y religiosa que no respeta a la mujer en sí misma como Afganistán, la supuesta ofensa de la quema de un libro en una mezquita (parece que ni está confirmado que fuera el Corán) ha provocado el linchamiento brutal y salvaje de una mujer joven en medio de la calle por una turba de varones, la mayoría jóvenes que gritaba, celebraban y grababan con sus teléfonos móviles la hazaña. La familia de la asesinada, recogen las noticias, informó que sufría problemas mentales. ¿Provocó la ira de la muchedumbre cualquier palabra o acto contra la religión dominante? ¿Quién en ese ambiente social va a decir palabras ofensivas sin padecer un claro trastorno mental? ¿Nadie tiene sentido común y conocimientos suficientes para interpretar esos hechos como una enfermedad? Parece que no. No hay que irse a Afganistán, vale con ver la reacciones en Madrid y Barcelona. La diferencia de Kabul es que matar a una mujer públicamente por una supuesta ofensa a la religión no está ni mal visto, ni perseguido ni casi criticado.

¡Pobres mujeres de Afganistán!

En el siguiente enlace se puede ver el vídeo sin pixelar y la imagen de la mujer, todavía viva. Prefiero haberlo visto así, con su dureza, no en la versión consumible para la buena conciencia occidental de telediarios y periódicos generales.

Y no dejéis de comprar el libro de Gervasio Sánchez (gran fotógrafo y persona): Mujeres, Afganistán. 

Y no dejéis de ver un capítulo de la magnífica y distópica serie Black Mirror: White Bear. Cuando lo hayáis visto, entenderéis mejor las fotos del inicio y del final de esta entrada.

Black Mirror. White Bear 2013

miércoles, 18 de marzo de 2015

"Evidence on the effectiveness of homeopathy for treating health conditions": el informe australiano y el debate inexistente

Preparando el "suicidio homeopático" de julio 2014
En Abril de 2014 recibimos el borrador del informe que estaban preparando el National Health and Medical Research Council del gobierno australiano: Evidence on the effectiveness of homeopathy for treating health conditions . Dicho informe ha visto a la luz de forma definitiva este mes de marzo de 2015.
El informe está enfocado a evaluar distintos problemas de salud y analizar las evidencias científicas existentes con la homeopatía para el tratamiento de dichas enfermedades o síntomas clínicos.
No voy a repetir aquí la metodología aplicada y otros datos desmenuzados del informe que el blog ¿Qué mal puede hacer? ha efectuado magistralmente. Las conclusiones son muy claras:
 “En base a la valoración de las evidencias sobre la efectividad de la homeopatía, el NHMRC concluye que no hay ningún problema de salud para el cual existan evidencias fehacientes de que la homeopatía es efectiva.
La homeopatía no debería ser considerada para el tratamiento de problemas de salud crónicos, serios o que puedan tornarse serios. Las personas que elijan la homeopatía pueden poner su salud en riesgo si rechazan o retrasan tratamientos para los cuales si hay buena evidencia de seguridad y efectividad"
En las patologías analizadas tenemos aquellas en las que los estudios demuestran con claridad que la homeopatía no es superior al placebo y aquellas en que los estudios realizados son de muy baja calidad con un alto riesgo de sesgos; o bien hay un solo estudio y es de muy pobre calidad. Definitivamente, no hay estudios que avalen la superioridad de la homeopatía sobre el placebo en ningún estudio correctamente realizado.
La calidad del trabajo realizado y el aval gubernamental australiano son datos muy relevantes para considerar este trabajo como muy importante en la evaluación de la homeopatía como terapia científica. 
Edzard Ernst, el más importante investigador de las pseudociencias ha escrito: The final veredict on homeopathy: it´s placebo

Las respuestas de distintas entidades defensoras de la homeopatía no se ha hecho esperar.

La British Homeopathic Association ha hecho público un comentario aduciendo que la homeopatía se basa en tratamientos individualizados y no en entidades clínicas, lo que resta valor al análisis efectuado. Es una vieja disculpa o una parte definitoria de la homeopatía como terapia alejada de la metodología científica. Es necesario unificar y definir las entidades que tratamos para evaluar en conjunto las respuestas individuales. Ciertamente, los homeópatas están muy alejados, probablemente de forma voluntaria, de la metodología científica. Para corroborar su afirmación, nos ponen un enlace a un "metaanálisis" realizado por ellos y publicado por ellos mismos: Randomised placebo-controlled trials of individualised homeopathictreatment: systematic review and meta-analysis.  De los 24 estudios analizados, 20 tenían alto riesgo de sesgos. No sigo.
Un homeópata con buena formación clínica y farmacológica también se apoya en este "metaanálisis". Pobres argumentos.

En 6 semanas, evalúan la depresión "climatérica" de 133 mujeres. Retorciendo las escalas, en una  de ellas sale superior la homeopatía. Ridículo, por el número de pacientes, el tiempo de seguimiento y otros muchos factores del trabajo. Os aconsejo que no perdáis el tiempo leyéndolo.

Aunque fatigue seguir escribiendo este tipo de comentarios sobre la homeopatía, debemos seguir manifestando públicamente su nula utilidad terapéutica más allá del placebo y del deseo que tiene el usuario de la homeopatía de sentirse mejor
En mi opinión, no hay equidistancia, ni cientifismo, ni pseudoescepticismo. La homeopatía es una creencia, no una ciencia.

A pesar de ello, recomiendo leer el texto escrito por Abel Novoa de NoGracias: El enemigo no es la “homeopatía” sino la medicalización de la vida para ver una visión global de la medicalización, tanto por parte de la medicina científica como de la "alternativa"

domingo, 15 de marzo de 2015

Concierto a beneficio de Jatakendeya

Jatakendeya es la ONG que creamos varios amigos y con la que hacemos pequeñas colaboraciones en distintos países de África.
Con una cantidad muy modesta de presupuesto se pueden conseguir muchas cosas que beneficien la vida y la salud de pequeñas comunidades en África.
Los conciertos benéficos son una vía de financiación bien valorada; pidiendo favores acá y allá se consigue sacar adelante.
Este próximo viernes, en la Sala Cadillac Solitario de Madrid estaremos.


viernes, 13 de marzo de 2015

¿Envejecemos o enfermamos? Virilidad, bienestar y testosterona

¿Envejecemos o enfermamos?
Seguro que envejecemos y a veces, enfermamos, pero el envejecimiento no es la suma de enfermedades. Algo que parece razonable, a la vista de la evolución biológica del cuerpo humano con el paso de los años, se ha sido intentado presentar como enfermedad a lo largo de la historia. 

La virilidad, como mito de la "eterna juventud" sexual, de la fuerza física y del vigor e interés intelectual ha sido buscada por los hombres desde siempre. Con poco éxito.

En el siglo XXI, la potente industria farmacéutica no podía ser menos y nos ofrece la testosterona como tratamiento, no para las enfermedades bien establecidas que producen una carencia severa de la misma, sino para ese otro concepto relativo que es la "deficiencia de testosterona asociada a la edad"

Médicos como Enrique Gavilán y Juan Gérvas han hablado mucho y bien de ello.

Por mi parte, gracias a la invitación de Vicente Palop y Mara Sempere del Departamento de La Ribera, ofrecí esta charla el pasado día 10 de marzo de 2015.
Junto al tema de la testosterona, reviso las evidencias que existen para la utilización del ácido acetilsalicílico y la heparinas en el aborto espontáneo recurrente.


miércoles, 4 de marzo de 2015

Desahucios, pobreza, dolor, enfermedad

Foto tomada de El PAÍS
Un día y otro también, llegan noticias de desahucios y desalojos. Legales bajo la estructura de nuestro Estado, inmorales bajo el punto de vista de las tragedias humanas que provocan en los más pobres de nuestra sociedad.
Ni la presencia de niños o enfermos es motivo para evitar la ejecución -con la contundencia policial que sea necesaria- del desalojo por impago de los inquilinos de casas con hipotecas desmesuradas para personas humildes, de subidas de alquileres que antes eran moderados -gestionados por la Administración pública- y que, esa misma Administración puso en manos de especuladores que iban a hacer negocio sobre la debilidad ajena.

En la consulta se hace presente esa realidad. 

El dolor corporal y anímico de una madre-abuela, trabajadora de la limpieza, con una hija con enfermedad mental grave y un nieto que cuidar que ve incrementado su alquiler social del antiguo IVIMA de 300 a 500 euros mensuales que no puede pagar; ni tampoco comprar la casa que antes le vendían por 55.000 euros y ahora le piden 100.000. Ni pagar el alquiler ni hipotecarse para comprarla, nada. La calle es la única salida. 
Esto está pasando en nuestro país, en las consultas de los centros de salud. El "me duele todo", el "no puedo dormir", el "vomito todas las mañanas" y otras muchas formas de expresar la angustia y tristeza que invade a estos pacientes "psicosomáticos", se llamaban antes, gente que sufre, sin más etiquetas. Pobres con trabajo que se ven abocados a la exclusión..
Empresas que no aceptan ninguna negociación y que un día, el afectado, recibe una citación del Juzgado y ve acercarse esa escena trágica de unos policías que aporrean a los que se ponen delante para retrasar y llamar la atención por el desalojo.
La inmobiliaria ENCASA CIBELES -la sociedad de Goldman-Sachs y Azora- junto con toda la cúpula de la Comunidad de Madrid de la Sra Aguirre en adelante, deberían dar la cara y explicar porqué ha ocurrido esta vergonzosa situación y reconocer la injusticia que han provocado.

sábado, 28 de febrero de 2015

La ironía de Chejov sobre la homeopatía: Los simuladores

Florencia. Febrero 2015
A través de @Beatriz_efe me llega este delicioso y breve cuento de Chejov sobre la homeopatía.
Una gran lección.

Los simuladores.
Anton Paulovich Chejov

Marfa Petrovna, la viuda del general Pechonkin, ejerce, unos diez años ha, la medicina homeopática; recibe los martes por la mañana a los aldeanos enfermos que acuden a consultarla.
Es una hermosa mañana del mes de mayo. Delante de ella, sobre la mesa, se ve un estuche con medicamentos homeopáticos, los libros de medicina y las cuentas de la farmacia donde se surte la generala.
En la pared, con marcos dorados, figuran cartas de un homeópata de Petersburgo, que Marfa Petrovna considera como una celebridad, así como el retrato del padre Aristarco, que la libró de los errores de la alopatía y la encaminó hacia la verdad.
En la antesala esperan los pacientes. Casi todos están descalzos, porque la generala ordena que dejen las botas malolientes en el patio.
Marfa Petrovna ha recibido diez enfermos; ahora llama al onceno:
-¡Gavila Gruzd!
La puerta se abre; pero en vez de Gavila Gruzd entra un viejecito menudo y encogido, con ojuelos lacrimosos: es Zamucrichin, propietario, arruinado, de una pequeña finca sita en la vecindad.
Zamucrichin coloca su cayado en el rincón, se acerca a la generala y sin proferir una palabra se hinca de rodillas.
-¿Qué hace usted? ¿Qué hace usted, Kuzma Kuzmitch? -exclama la generala ruborizándose-. ¡Por Dios!...
-¡Me quedaré así en tanto que no me muera! -respondió Zamucrichin, llevándose la mano a los labios-. ¡Que todo el mundo me vea a los pies de nuestro ángel de la guarda! ¡Oh, bienhechora de la Humanidad! ¡Que me vean postrado de hinojos ante la que me devolvió la vida, me enseñó la senda de la verdad e iluminó las tinieblas de mi escepticismo, ante la persona por la cual me hallaría dispuesto a dejarme quemar vivo! ¡Curandera milagrosa, madre de los enfermos y desgraciados! ¡Estoy curado! Me resucitaste como por milagro.
-¡Me... me alegro muchísimo!... -balbucea la generala henchida de satisfacción-. Me causa usted un verdadero placer... ¡Haga el favor de sentarse! El martes pasado, en efecto, se encontraba usted muy mal.
-¡Y cuán mal! Me horrorizo al recordarlo -prosigue Zamucrichin sentándose-; se fijaba en todos los miembros y partes el reuma. Ocho años de martirio sin tregua..., sin descansar ni de noche ni de día. ¡Bienhechora mía! He visto médicos y profesores, he ido a Kazan a tomar baños de fango, he probado diferentes aguas, he ensayado todo lo que me decían... ¡He gastado mi fortuna en medicamentos! ¡Madre mía de mi alma!
"Los médicos no me hicieron sino daño, metieron mi enfermedad para dentro; eso sí, la metieron hacia dentro; mas no acertaron a sacarla fuera; su ciencia no pasó de ahí. ¡Bandidos; no miran más que el dinero! ¡El enfermo les tiene sin cuidado! Recetan alguna droga y nos obligan a beberla! ¡Asesinos! Si no fuera por usted, ángel mío, hace tiempo que estaría en el cementerio. Aquel martes, cuando regresé a mi casa después de visitarla, saqué los globulitos que me dio y pensé: «¿Qué provecho me darán? ¿Cómo estos granitos, apenas invisibles, podrán curar mi enorme padecimiento, extinguir mi dolencia inveterada?» Así lo pensé; me sonreí; no obstante, tomé el granito y momentáneamente me sentí como si no hubiera estado jamás enfermo; ¡aquello fue una hechicería! Mi mujer me miró con los ojos muy abiertos y no lo creía. «¿Eres tú, Kolia?», me preguntó. «Soy yo», y nos pusimos los dos de rodillas delante de la Virgen Santa y suplicamos por usted, ángel nuestro: «Dale, Virgen Santa, todo el bien que nosotros deseamos»."
Zamucrichin se seca los ojos con su manga, se levanta e intenta arrodillarse de nuevo; pero la generala no lo admite y lo hace sentar.
-¡No me dé usted las gracias! ¡A mí, no! -y se fija con admiración en el retrato del padre Aristarco-. Yo no soy más que un instrumento obediente... Usted tiene razón, ¡es un milagro! ¡Un reuma de ocho años, un reuma inveterado y curado de un solo globulito de escrofuloso!
-Me hizo usted el favor de tres globulitos. Uno lo tomé en la comida y su efecto fue instantáneo, otro por la noche, el tercero al otro día, y desde entonces no siento nada. Estoy sano como un niño recién nacido. ¡Ni una punzada! ¡Y yo que me había preparado a morir y tenía una carta escrita para mi hijo, que reside en Moscú, rogándole que viniera! ¡Es Dios quien la iluminó con esa ciencia! Ahora me parece que estoy en el Paraíso... El martes pasado, cuando vine a verle, cojeaba. Hoy me siento en condiciones de correr como una liebre... Viviré unos cien años. ¡Lástima que seamos tan pobres! Estoy sano; pero de qué me sirve la salud si no tengo de qué vivir. La miseria es peor que la enfermedad. Ahora, por ejemplo, es tiempo de sembrar la avena, ¿y cómo sembrarla si carezco de semillas? Hay que comprar... y no tengo dinero...
-Yo le daré semillas, Kuzma Kuzmitch... ¡No se levante, no se levante! Me ha dado usted una satisfacción tal, una alegría tan grande, que soy yo, no usted, quien ha de dar las gracias.
-¡Santa mía! ¡Qué bondad es ésta! ¡Regocíjese, regocíjese usted, alma pura, contemplando sus obras de caridad! Nosotros sí que no tenemos de qué alegrarnos... Somos gente pequeña..., inútil, acobardada... No somos cultos más que de nombre; en el fondo somos peor que los campesinos... Poseemos una casa de mampostería que es una ilusión, pues el techo está lleno de goteras... Nos falta dinero para comprar tejas...
-Le daré tejas, Kuzma Kuzmitch.
Zamucrichin obtiene además una vaca, una carta de recomendación para su hija, que quiere hacer ingresar en una pensión. Todo enternecido por los obsequios de la generala rompe en llanto y saca de su bolsillo el pañuelo. A la par que extrae el pañuelo deja caer en el suelo un papelito encarnado.
-No lo olvidaré siglos enteros; mis hijos y mis nietos rezarán por usted... De generación a generación pasará... «Vean, hijos, les diré, la que me salvó de la muerte, es la...» Después de haber despachado a su cliente, la generala contempla algunos momentos, con los ojos llenos de lágrimas, el retrato del padre Aristarco; luego sus miradas se detienen con cariño en todos los objetos familiares de su gabinete: el botiquín, los libros de medicina, la mesa, los cuentos, la butaca donde estaba sentado hace un momento el hombre salvado de la muerte, y acaba por fijarse en el papelito perdido por el paciente. La generala lo recoge, lo despliega y ve los mismos tres granitos que dio a Zamucrichin el martes pasado.
-Son los mismos... -se dice con perplejidad- hasta el papel es el mismo. ¡Ni siquiera lo abrió! En tal caso, ¿qué es lo que ha tomado? ¡Es extraordinario! No creo que me engañe...
En el pecho de la generala penetra por primera vez durante sus diez años de práctica la duda... Hace entrar los otros pacientes, e interrogándolos acerca de sus enfermedades nota lo que antes le pasaba inadvertido. Los enfermos, todos, como si se hubieran puesto de acuerdo, empiezan por halagarla, ensalzando sus curas milagrosas; están encantados de su sabiduría médica; reniegan de los alópatas, y cuando se pone roja de alegría, le explican sus necesidades. Uno pide un terrenito, otro leña, el tercero solicita el permiso de cazar en sus bosques, etc. Levanta sus ojos hacia la faz ancha y bondadosa del padre Aristarco, que le enseñó los senderos de la verdad, y una nueva verdad entra en su corazón... Una verdad mala y penosa... ¡Qué astuto es el hombre!
FIN


lunes, 2 de febrero de 2015

Los riesgos en las residencias de ancianos. Hay cosas que cambiar

Dr. Eugene Smith - Country Doctor- LIFE 1948

Los riesgos en las residencias de la Comunidad de Madrid. Necesidad de un debate urgente que cambie la situación actual.


Joaquín Morera Montes
Centro de Salud “Mirasierra”
Área Norte. SERMAS

No podemos mirar por más tiempo hacia otro lado.

Son tantos los problemas y tantas las incongruencias que se producen en la atención a los pacientes ingresados en residencias desde hace años que, ante la dificultad de resolverlas, siempre se ha eludido un autentico debate entre los actores implicados y nunca se ha llegado a soluciones satisfactorias que sirvan para dar una correcta atención. Muy al contrario, a pesar de la buena voluntad de muchos profesionales, tanto de las residencias como del sistema público de salud, la desconexión, la descoordinación y los intereses diferentes y en ocasiones contrapuestos han dado lugar a una situación insostenible y llena de riesgos que estoy dispuesto a denunciar públicamente con el único interés de llamar la atención para que se busquen y establezcan mecanismos correctores.

Nos llenamos la boca con “calidad de atención”, “incidentes de riesgo”, etc, pero cuando se describen y se denuncian las deficiencias en la atención y las situaciones de riesgo que se provocan en la atención a pacientes ingresados en residencias solo se ponen parches, no se apuesta por verdaderas soluciones.

La mayoría de las residencias o son privadas o tienen conciertos con la Comunidad y son atendidas por profesionales contratados de forma privada por las propias residencias. Los pacientes son adscritos a médicos del sistema público para, fundamentalmente, disponer de las funciones administrativas que requieren (dispensación de recetas, informes para solicitud de ayudas, certificados oficiales, etc.). A pesar de que los médicos del sistema público, en la mayoría de las ocasiones no son quienes atienden a los pacientes en las residencias y no ser los prescriptores ni quienes solicitan interconsultas con otros especialistas cuando se precisa ( lo hace el médico de la residencia), son sin embargo los “responsables” del consumo de medicación y de otros recursos sanitarios (transporte, derivaciones, etc.) de cada paciente, y son evaluados y juzgados por ello por sus respectivas Gerencias.

Cada Comunidad Autónoma ha regulado de forma diferente los requisitos que debe reunir el personal que trabaja en una residencia. En la Comunidad de Madrid, según el artículo 16 de la Orden 766/1993, de 10 de junio, de la Consejería de Integración Social, por la que se aprueba el Reglamento de Organización y Funcionamiento de las Residencias de Ancianos que gestiona directamente el Servicio Regional de Bienestar Social, actualizada el 4 de diciembre de 2008, en las residencias: Existirá un Equipo Multiprofesional integrado principal pero no exclusivamente por profesionales de este Área, que asumirá la tarea de seguimiento integrado e individualizado de la evolución del residente, y las consiguientes propuestas sobre los niveles y modalidades de asistencia que haya de recibir.
Y en al artículo 18 especifica las funciones de la Unidad de Atención Sanitaria de cada residencia.
Corresponde a esta Unidad la realización de las siguientes actividades:
a) El reconocimiento médico de los nuevos residentes.
b) La apertura, conservación y actualización del Historial Médico y de Enfermería de cada residente.
c) La asistencia sanitaria dentro de los límites que se establecen en este mismo reglamento.
d) El seguimiento de la evolución de los residentes y el desarrollo de tratamientos para su mantenimiento, mejora física y psíquica y prevención de las enfermedades.
e) La atención, aseo y limpieza de enfermos y encamados.
f) La ayuda en las actividades de la vida diaria a los residentes impedidos o dependientes y en general a los sometidos a control continuado.
g) El mantenimiento de las medidas de vigilancia implantadas sobre los residentes sometidos a control continuado, dando cuenta de cualquier anomalía observada.
h) El pedido, recepción, custodia, control de inventario y salidas de material sanitario y farmacéutico.
i) La administración de medicamentos a los residentes sometidos a control continuado, enfermos y encamados.
j) Atender e informar a los familiares o tutores de los residentes en las situaciones de emergencia por enfermedad o defunción.

Según la Resolución de 27 de febrero de 2001, de la Dirección General de Trabajo («BOE» núm. 64, de 15 de marzo de 2001, páginas 9686 a 9705) por la que se dispone la inscripción en el Registro y posterior publicación del texto del Convenio Colectivo Nacional de Residencias Privadas de Personas Mayores y del Servicio de Ayuda a Domicilio, las funciones del médico de residencia, entre otras, son las siguientes:
Hacer el reconocimiento médico a cada nuevo usuario y rellenar la correspondiente historia médica y certificaciones profesionales, en que contarán las indicaciones de tipo de vida más acorde, la rehabilitación necesaria, y el tratamiento a seguir si hace falta.
Atender las necesidades asistenciales de los usuarios. Hacer los exámenes médicos, diagnósticos, prescribir los tratamientos más acordes en cada caso para llevar a cabo las terapias preventivas, asistenciales y de rehabilitación de los diagnósticos clínicos y funcionales de los residentes del centro.
Dirigir el programa de movilización y rehabilitación de los usuarios, fijando en equipo los programas a desarrollar de forma individual y en grupo. Hacer el seguimiento y evaluar los programas conjuntamente con el equipo formado por todos las personas que intervienen.
Asistir al personal destinado al centro en los casos de necesidad y de urgencia.
Como máximo responsable de su departamento médico, en el caso de que el centro no pueda tratar debidamente a los usuarios, derivarlos a un centro hospitalario o de salud.
Participar en la comisión de supervisión y seguimiento del usuario en cuanto a las necesidades asistenciales y de la vida diaria de los residentes y de los usuarios del centro de día, lo cual hará en colaboración con el director, el asistente social, el psicólogo, y otros profesionales, de acuerdo con la situación física de los usuarios los objetivos a conseguir y las características del centro.
Programar y supervisar los menús y dietas alimentarias de los residentes o usuarios.
Supervisar el trabajo del personal.
Supervisar el estado sanitario de las dependencias del Centro.
En general, todas aquellas actividades no especificadas que se le pidan, de acuerdo con su titulación y profesión.

Teniendo en cuenta estas normativas especificas para residencias y médicos de las mismas voy a relatar las deficiencias y los riesgos que se producen en 7 residencias asignadas al centro de salud donde trabajo, con un total de más de 1000 pacientes ingresados en ellas, algunas totalmente privadas, otras con diversos acuerdos con la Comunidad de Madrid y otras de pleno control y gestión por parte de la Comunidad. Los pacientes ingresados en algunas son mayoritariamente disminuidos psíquicos, en otras pacientes muy complejos por limitaciones físicas y psíquicas postraumáticas graves y en otras fundamentalmente ancianos con patologías crónicas.

Quiero destacar que no son residencias pequeñas con 20 ó 30 pacientes ancianos con las patologías crónicas esperables en ese rango de edad, son residencias con gran número de pacientes (más de 100) y donde se atienden patologías especificas graves que requieren del tratamiento y atención por personal especializado, tanto médico como de enfermería o auxiliar, especialmente por dar atención a pacientes con paraplejias, tetraplejias, importantes enfermedades neurológicas degenerativas, disminuidos psíquicos graves o demencias con graves deterioros funcionales.

Por ello, todas las residencias de nuestra zona disponen de personal sanitario propio y, dependiendo del número de ingresados, la mayoría tienen sus propios médicos. Una de las residencias está “nominalmente” dividida en 2 secciones (disminuidos psíquicos y ancianos) y a pesar de tener más de 100 residentes en conjunto no disponen de personal médico. La residencia de la Comunidad, casi en su mayoría con disminuidos psíquicos graves (cerca de 120) dispone de médico propio, aunque no se suple su ausencia en periodo vacacional, quedando el control a cargo del personal de enfermería y responsabilizando a los médicos del centro de salud de la atención a demanda que pueda surgir en ese tiempo. (Esto último ha sido comunicado y denunciado ante la Comunidad y la Gerencia de Atención Primaria en varias ocasiones por el déficit de control que supone para pacientes institucionalizados con graves patologías crónicas).

¿Qué papel jugamos los médicos del Centro de Salud? En principio facilitamos el tratamiento, hacemos las recetas y gestionamos la realización de pruebas o el transporte y tramitamos las derivaciones a especialistas que nos solicitan los médicos de las residencias privadas o con conciertos. En cuanto a la atención en la residencia que no tiene médico atendemos la solicitud de cuidados de procesos agudos según nos demanda el personal de enfermería. Los ancianos de esta residencia también pueden solicitar consulta directamente o lo hacen a través de personal de enfermería de la residencia o de sus familiares. El seguimiento de patologías crónicas depende de cada médico del centro de salud que tienen asignado.

En toda la Comunidad existen múltiples residencias con un número pequeño de pacientes, y cuando es así especialmente son ancianos. Sería muy interesante conocer realmente el grado de seguimiento de sus patologías crónicas cuando la residencia no tiene médico y es atendida exclusivamente por los profesionales del Centro de Salud.

Por otro lado, por las características de nuestras residencias, nos vemos en la obligación de controlar la medicación de pacientes muy graves a los que, en la mayoría de las ocasiones, no hemos visto en la vida y que son atendidos, controlados y seguidos por otros médicos. Muchos se asignan temporalmente por días o meses, la mayoría de las veces como desplazados y solo tenemos conocimiento de la medicación o suplementos nutricionales que de ellos nos solicitan.

¿Dónde están entonces los riesgos?

El primero es el que se deriva de intentar controlar la medicación pautada por otro facultativo. Esto lleva a un enfrentamiento permanente que en nada beneficia a nadie. Lo razonable es que cualquier prescriptor sea responsable de lo que hace y que no tenga un compañero de su mismo nivel que le esté “enmendado la plana” atendiendo a criterios inducidos por la Gerencia, sin conocimiento de la realidad asistencial en cada residencia. No obstante intentamos establecer buena relación con estos
compañeros de las residencias y les hacemos llegar nuestros comentarios especialmente si se ve alguna situación medicamentosa con riesgo. Por poner un ejemplo de la falta de coordinación y entendimiento, los médicos del centro de salud tenemos “penalizada” la prescripción de quinolonas. De estas el 90% está realizada por los médicos de las residencias. Nuestra gerencia nos penaliza a nosotros esta prescripción de la que tenemos muy malos indicadores. Nuestra decisión natural es discutir esta prescripción con los médicos de las residencias pero resulta que en pacientes institucionalizados las quinolonas, según en qué procesos, pueden ser medicamentos de primera elección. Presionados los médicos de las residencias por nuestros continuos comentarios pueden no prescribir el medicamento indicado. Esto no sería un problema si la Gerencia fuese consciente de esta realidad de prescripción en pacientes institucionalizados, o más fácil aún, si cada uno fuese responsable de lo que prescribe y nada más, es decir que tengan sus propias recetas como en otro tiempo tuvieron. Otro ejemplo parecido lo tenemos con la utilización de benzodiacepinas, cuyo consumo es mucho mayor, y la mayoría de las veces justificado, en pacientes institucionalizados.

Otro problema realmente serio en las residencias es la polimedicación, fundamentalmente porque son pacientes muy mayores (más de 75 años la mayoría) y con múltiples patologías crónicas. Entiendo que es bueno y pertinente la revisión de los tratamientos y sus pautas de forma periódica, y es más, soy un ardiente defensor de la deprescripción, del uso racional del medicamento y de evitar la polifarmacia, entre otras cosas porque desconocemos la bondad de la múltiple asociación de medicamentos y de si su realización conlleva realmente beneficios en cuanto a supervivencia y/o calidad de vida. ¿Pero esto significa que tengo que cambiar la pauta de pacientes seguidos y controlados por otro médico y en una institución privada? ¿Cuántos enfrentamientos ocasiona esto con el paciente, si es consciente, con el médico que le atiende y con sus familiares? En diversas ocasiones he solicitado la valoración de discontinuidad de algunos tratamientos para la demencia después de más de 8 años de uso. Nadie se atreve a retirarlo, ni los neurólogos, normalmente porque esto significa una discusión con familiares y dedicar un tiempo extra que probablemente no existe para explicar y convencer de que ya no es necesaria o no es útil la medicación. Es más fácil mantenerla. Como esto se suele hacer en todos los servicios en los que consulta el paciente no es infrecuente que tome más de 10 tipos diferentes de medicación, algunas veces con justificación más que discutible en cuanto a los beneficios que aporta. A toda la medicación habitual, en los últimos tiempos hay que añadir la prevención de posibles carencias (Vitamina D, Calcio, nutrientes, etc).

Ante esto a los médicos de los centros de salud que tenemos pacientes de residencias se nos asigna una papel “controlador” y, o decidimos la solicitud permanente de revisar los tratamientos, o asumimos la polifarmacia vigilando en lo posible la posibilidad de interacciones y posibles efectos secundarios. No deja de ser una duplicidad de funciones con la que tiene establecido el médico de la residencia que por ser el prescriptor debe hacer lo mismo.

Podemos juzgar permanentemente lo que hacen otros facultativos, pero ¿quién controla lo que yo juzgue o diga?. ¿Por qué es mejor mi indicación que la suya? En cualquier caso se podrá establecer una discusión entre colegas, pero no me da más autoridad a mí el hecho de pertenecer al Sistema Sanitario Público.

Como es muy difícil abordar este tema la mayoría de las veces miramos para otro lado, hacemos las recetas que se nos solicitan y punto. El riesgo es para el paciente, quien a más medicación tiene más probabilidad de efectos secundarios, que ineludiblemente son controlados con más medicación, no con la valoración de retirada de medicamentos. Como quiero dar soluciones creo que debería encargarse alguien ajeno al centro de salud de ese control de la medicación y de la prescripción realizada por sus médicos, y no con afán controlador, sino exclusivamente con intención de mejorar la atención que reciben los pacientes ingresados. Si tiene que haber algún control de la prescripción de un médico privado deberá ser realizada por otras instancias (Colegios de Médicos, Unidades de Farmacia de las Gerencias o los organismos que se determinen competentes para ello dependientes de las Consejerías de Bienestar Social o de Sanidad). Cuando se expone esto la respuesta de la Gerencia es “los pacientes los tienes asignados tu y son responsabilidad tuya”. También lo son cuando están ingresados en el hospital y no se me ocurre ir a ver como les están tratando o si la medicación que les pautan durante el ingreso es la correcta. Si cada médico dispone de su propio talonario es fácil pedir responsabilidades de lo que prescribe, y si está en su mano mejorar la prescripción así lo hará sin duda.

Otro riesgo: la historia clínica. Durante el año 2014 la historia clínica se ha situado entre el “Top Ten” de las causas que más incidentes de riesgo han causado en EEUU (fuente: Medscape), especialmente por información incompleta o errónea que da lugar a confusión, en los datos del paciente o sus procesos, además de los ataques informáticos sufridos últimamente en diversas instituciones. El problema que tenemos aquí en el caso de las historias de los pacientes de residencias es enorme.

En muchas de las áreas se indicó que para facilitar y dedicar menos tiempo a la realización de las recetas de los pacientes ingresados en residencias se pusieran los medicamentos que tomaban de forma crónica “a demanda”. En nuestro centro algunos médicos así lo hicieron pero la mayoría los puso como medicamentos crónicos cuando así era, y a demanda o agudos cuando correspondía, aunque entrañaba un mayor tiempo de realización de las recetas. Con el paso del tiempo es imposible saber cuál de los 50 medicamentos o más que puede tener un paciente en su historia “a demanda”, es lo que está tomando. Esto conlleva un peligro enorme de cambio en las pautas de medicación y puede ser una fuente de graves errores, aunque por fortuna quienes facilitan los fármacos en las residencias (enfermeras y médicos) suelen darse cuenta. Esto también implica que cuando el paciente acude al hospital o a otros centros de salud (lo que no es nada infrecuente) es imposible saber lo que toma. La historia se convierte así en un auténtico problema. Además si alguien tiene a bien actualizar el tratamiento basta con fusionar posteriormente la historia actual con las previas para que todo vuelva a descontrolarse.

Buscando soluciones esto solo se resuelve si los medicamentos se hacen constar en la historia como realmente son (crónicos, a demanda y agudos), y antes de cualquier derivación o cambio de domicilio actualizar de forma obligada la historia. ¿Pero como actualizar la historia de un paciente al que no estás siguiendo porque está ingresado en una residencia? La única solución real, por mucho que cueste, es que en las residencias sus médicos tengan o acceso a la historia clínica electrónica o dispongan de modelos de historia clínica compatibles y fusionables con los del sistema público, porque son ellos los que tiene que ir actualizando la historia durante toda la vida del paciente en la residencia.

Como se puede ver los riesgos para los pacientes no derivan, a mi entender, de la atención directa recibida por parte de las residencias, salvo en los casos en que existe evidente falta de personal en relación al número de internos y patologías que atienden. Los mayores riesgos surgen de la duplicidad de funciones, de la imposición de tareas que llevan al enfrentamiento entre instituciones, de la falta de coordinación, de la ausencia de criterios y protocolos de colaboración y de la mala utilización de la historia clínica.

Todo esto no implica que la Atención Primaria se desentienda de la atención sanitaria en residencias. Todo lo contrario. Es que las residencias también son parte de la Atención Primaria, pero con matices, como también lo son por ejemplo los centros de día. Pero no por ser parte de la Atención Primaria son atendidos por profesionales de los centros de salud. Atendiendo a los principios de la Atención Primaria, debemos continuar siendo los garantes de elementos conceptuales básicos, que tienen que ser realidades, como la atención integral, la función integradora o la atención permanente y accesible para todos los ciudadanos, asegurando con ello en todo momento la equidad del Sistema. La atención primaria y la asistencia que realice debe estar por tanto perfectamente coordinada con la que se realiza en las residencias y facilitar en todo caso el objetivo último que es la adecuada atención y de forma permanente de las personas institucionalizadas. Esto en ocasiones implicará tener un papel proactivo y en otras saber “dejar hacer”. Tenemos la misma responsabilidad sobre estos pacientes que cuando están ingresados en el hospital o en un centro de crónicos o de cuidados específicos y tenemos que facilitar que se reciban los cuidados que en cada momento necesiten. Cuando están en residencias pequeñas sin otros médicos que los atiendan toda la responsabilidad será de los profesionales del centro de salud y, en estos casos, habrá que valorar muy bien las necesidades de personal en los centros de salud para facilitar la mejor atención posible.

Se debe afrontar un cambio en la normativa de las residencias, de forma que los recursos que necesitan para dar una atención de calidad queden perfectamente especificados y sean acordes a la realidad y necesidades de cada residencia. No se puede pedir lo mismo a una residencia con pacientes que solo requieren de cuidados mínimos que a otra con asistidos por patologías neurológicas severas. Puede que sea necesario disponer de un comité de evaluación o algo similar dependientes del organismo que se estime oportuno (Consejería de Sanidad o Bienestar Social, Ministerio de Sanidad, etc) que, tras analizar cada solicitud de apertura o renovación determine cuales son los recursos mínimos en cada caso para lograr unos niveles de calidad concretos y posteriormente evaluables.

Creo que los gestores de nuestro sistema de salud tienen mucho de lo que preocuparse si no quieren incurrir en “negligencia de gestión” en un aspecto de la práctica asistencial que es muy importante por número de pacientes, por fragilidad y por necesidad de cuidados de calidad y por expectativas de crecimiento en los próximos años. Hay que dedicar tiempo y recursos para mejorar la atención en las residencias, cambiar la normativa si procede y establecer mecanismos que garanticen la calidad del acto médico y de las herramientas necesarias para ello (facilitar recetas para prescripción, acceso a historia clínica electrónica, adecuación de personal sanitario, etc). Con ello ganamos todos pero fundamentalmente aseguraremos mejor atención a nuestros mayores y a todos los pacientes institucionalizados.