jueves, 8 de diciembre de 2016

Nuevo "debate" televisivo sobre homeopatía

Una vez más, he acudido a un plató de televisión en directo a "debatir" sobre la homeopatía. En esta ocasión bajo el título de detractor de la misma. Sigue siendo curioso como los que defendemos el abordaje científico de los problemas de salud aparecemos con detractores (DRAE: adversario, que se opone a una opinión descalificándola; maldiciente, que desacredita o difama); es decir, como el malo de la película que ataca a los pobres defensores de una pseudociencia que sigue queriendo dar lecciones al mundo científico con sus absurdos.
Da igual, si alguien oye unos argumentos razonables de porqué la homeopatía es una pseudociencia, que no hay ningún debate científico sobre la misma, y que sus defensores aplican terapias absurdas manipulando los sesgos cognitivos y las emociones de pacientes necesitados, bienvenidos sean estos "debates"
El tiempo en la tv pasa muy rápido, los argumentos desarrollados están mal vistos, pronunciar frases breves y contundentes (titulares) parece el objetivo de nuestro tiempo. Así es más difícil pero se intenta.
Llegar a puntos de encuentro razonables con los defensores de la homeopatía es imposible. Rápidamente te acusan de que no has estudiado la homeopatía, de que hay estudios (solo en sus revistas sesgadas plagadas de trabajos de ínfima calidad), te argumentan con el "amimefuncionismo", con que la gente quiere la homeopatía, que si uno de cada 3 españoles, que si más de 10.000 médicos.... Lo de siempre. 

¡Pasen y vean!



Y por si alguien no lo ha visto, vean de qué está hecho el Oscillococcinum (las bolitas impregnadas de la ultradilución del pato para la gripe más vendido)

 

jueves, 1 de diciembre de 2016

Atención sanitaria a los ¿síntomas? ¿problemas? menores. Charla en la Tardes Terapéuticas del Hospital La Ribera (Valencia)

Por tercer años consecutivo, los buenos amigos (Vicente Palop, Mara Sempere, Blanca Folch, Ana Egea y otros) que trabajan en el departamento de salud de La Ribera en Alzira han tenido la amabilidad de invitarme a participar en las Tardes Terapéuticas que organizan desde hace 13 años.
En esta ocasión, he hablado del abordaje sanitario de los "problemas menores" que ocupan tanto espacio y tiempo en las consultas de los centros de salud y las urgencias hospitalarias. Analizar los motivos de estas demandas y la respuesta sanitaria que se da en la actualidad; describir las propuestas de participación de la farmacia comunitaria y la enfermería en el tratamiento de estos pacientes han sido los ejes de mi participación.

Dejo aquí el audio grabado de mi intervención, sincronizado con las imágenes que utilicé.

 

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Nutrición, salud, estilo de vida. Un libro puede cambiar muchas cosas en tu vida: más vegetales, menos animales



Julio Basulto, dietista-nutricionista de profesión y al que he visto físicamente dos veces en mi vida, puede ser la persona de la que he aprendido más en los últimos años. Las amistades virtuales, a través de lecturas de tuits y de blogs han sido muy criticadas pero no cabe duda que, las oportunidades de conocer ideas, textos, y detrás de ellos, a las personas que lo escriben ha abierto una magnífica puerta al conocimiento. 

Sus dos libros: Secreto de la gente sana (junto a María José Mateo) y Más vegetales, menos animales (junto a Juanjo Cáceres) que amablemente me obsequió y que he disfrutado enormemente, constituyen un repaso excelente, científico, ameno y realista de los estilos de vida que favorecen la salud, apoyados en las referencias de calidad que lo sustentan. 

Se supone que los profesionales sanitarios, médicos de familia en mi caso, deberíamos saber todo lo que ahí se habla pero no es así. Las lagunas formativas nutricionales son evidentes y creo que por extensión a la mayoría de los médicos ¿incluidos endocrinos? Durante muchos años el abordaje de la obesidad y los inadecuados hábitos nutricionales se realizaban desde la perspectiva individual con todos los tópicos y errores. Incluidos los años de medicalización de la obesidad con la larga lista de fármacos "para adelgazar" que se fueron retirando por importantes efectos adversos. Asimismo, la habitual recomendación de dietas estándar de x calorías entregadas en una hoja de papel, con la vana esperanza de que eso sirviera para algo. 
La inadecuada nutrición y sus nefastas consecuencias para las personas en las sociedades desarrolladas es un eje central en el estudio de los determinantes de la salud y la enfermedad. El estilo de vida y de nutrición reflejan mucho de la sociedad que nos rodea. El papel de la industria alimentaria como promotora de una alimentación caprichosa, superficial e insana; la no disponibilidad de tiempo de una gran parte de la población sobrepasada de tareas y de trabajo; una combinación de hiperactividad mental y un pavoroso sedentarismo; unos mecanismos de recompensa basados en el consumo de múltiples productos; unas relaciones sociales ligadas al entretenimiento mediante el consumo de alcohol y comida; éstos y otros factores son determinantes en los llamados estilos de vida. Al final, se resumiría en una mala nutrición y una baja actividad física.

En Más vegetales, menos animales se efectúa un contundente repaso basado en la evidencia, de los tópicos, los errores y la mala práctica en las recomendaciones de un estilo de nutrición saludable y sus correctas soluciones. Abordar este tema no solo se debe hacer para efectuar cambios individuales en las personas, sino también la creación colectiva de una conciencia diferente sobre los patrones de consumo, sobre los determinantes sociales de la alimentación para librarse de la costra publicitaria y social que envuelven estos temas.

La figura del dietista nutricionista integrado en la sanidad pública en los centros de salud sería una de las grandes incorporaciones e ideas a desarrollar para mejorar la salud de la población. Se podría titular como un nuevo libro: Mejor nutrición, menos medicación.


NOTA:
Tengo mucho que agradecer a la cada vez más larga lista de profesionales que escriben sobre nutrición y otros temas, que aportan de forma pública sus conocimientos y que para mí son fuente de información y aprendizaje:
De muchos de ellos tengo pendientes de leer varios libros. Poco a poco. 

domingo, 13 de noviembre de 2016

La industria alimentaria y los médicos. Promoción de hábitos saludables y no de productos elaborados

Desde hace años venimos sufriendo la intromisión de la industria alimentaria en diversos congresos médicos de distintas especialidades. 

De forma sutil o de forma descarada mediante la firma de "convenios de colaboración", sociedades como SEMERGEN, la Asociación Española de Pediatría, la Fundación Española del Corazón promocionan productos concretos con marcas comerciales o sacan "ventajas saludables" a productos como las bebidas fermentadas (cerveza), bebidas azucaradas (grupo Coca Cola), productos azucarados elaborados (galletas Dinosaurus) o genéricos como la carne de cerdo, la sandía sin pepitas, etc.

La supuesta evaluación previa de estos productos sobre su "inocuidad" permite la colocación de los logos de estas sociedades e instituciones en los productos cara al público. Es decir, se hace publicidad con "aval científico". Y todo esto previo pago de una tasas, convenios o la forma jurídica que se quiera, para mejorar las actividades de la asociación o institución para alcanzar su fines (formación continuada, actividades callejeras de "prevención y promoción de hábitos saludables"

A muchos médicos, nutricionistas y diversos profesionales, dicha actividad ha provocado un rechazo importante. Y asimismo, miembros de dichas sociedades han expresado en público su rechazo a dichas actividades. Aún así, a los beneficiarios de las sociedades e instituciones que realizan dicha tarea les cuesta reconocer lo inadecuado de las mismas.

De todo esto hablamos el pasado martes en Redacción Médica.

Os animo a ver el debate íntegro. Cada uno se retrata con claridad. Las conclusiones son vuestras.


viernes, 7 de octubre de 2016

Las "terapias alternativas" en los congresos médicos

En los últimos años, y sobre todo por parte de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN AP), la presencia de actividades de formación médica continuada basadas en el fomento y difusión de pseudoterapias ha hecho presencia en el panorama médico español. Dicha sociedad tiene un grupo de trabajo, al mismo nivel que cualquier otro grupo, sobre homeopatía y fitoterapia que abarcan otras pseudoterapias y albergan actividades financiadas por la industria de la homeopatía en sus congresos anuales o regionales.
En su congreso, el programa científico está plagado de actividades sin base científica como la terapia neural y biorreguladora, los aceites esenciales en la candidiasis rebelde o el uso de los "complejos moleculares naturales" en la tos. A su favor he de decir que la mesa de homeopatía al menos se llama "a favor y en contra"

En su último congreso, la Sociedad Andaluza de Medicina Familiar y Comunitaria (SAMFYC) ha tenido una mesa dedicada a las "aportaciones de la medicina integrativa" con la presencia de médicos representantes de las pseudoterapias, alguna tan peligrosas como la bioneuroemoción. Para información de los que no sepan lo que es, recomiendo leer este dossier sobre el tema (de lo más peligroso en pseudoterapias sectarias)



Las terapias alternativas están llenas de absurdos lógicos y científicos, por mucho que las apliquen médicos titulados, que gozan de la aceptación social. Tanto las sociedades científicas como los colegios profesionales serían los encargados de velar por la defensa de una medicina científica que busque el beneficio del paciente sin usar el engaño directo o a través de la explotación de los recursos psicológicos y emocionales de los pacientes. 

Las pseudociencias aplicadas por parte de médicos provocan un mensaje confuso a la sociedad, donde todo vale, desde el difícil avance científico hasta la charlatanería y el teatro del absurdo que induce el efecto placebo de la mayoría de las pseudociencias que se utilizan. 
La práctica de las mismas por parte de médicos colegiados contradice el Código Deontológico; sin embargo, todavía numerosos Colegios provinciales de Médicos siguen ofertando cursos y actualización en terapias pseudocientíficas. 

La pseudociencia convive con normalidad en las sociedades científicas para vergüenza de sus directivos y miembros. La educación sanitaria de la población es una lenta labor que se debe desarrollar de forma continuada en las consultas diarias y a través de los medios que están más cerca de los ciudadanos. Hoy, la redes sociales han dinamizado este aspecto, pero aún así, los medios de comunicación clásicos siguen liderando esa difusión. 

Las organizaciones representativas de los profesionales sanitarios deben tener entre sus objetivos la defensa del valor científico de la profesión y la emisión de mensajes y opiniones que sean valoradas y respetadas por la sociedad. Dar pábulo a médicos que practican estas técnicas me parece muy negativo.

martes, 4 de octubre de 2016

La electrosensibilidad en Cuarto Milenio.

http://www.mitele.es/programas-tv/cuarto-milenio/57f15056ca15da0d038b456b/player

Mi intervención a partir del minuto 30. 

Ir contracorriente no es fácil. Mi participación en Cuarto Milenio me genera dudas a mí y a otros. 

En un programa de 45 minutos se lanzan avisos y temores a la población sobre una tecnología inevitable en la vida diaria. Un afectado que lanza avisos y establece correlaciones entre las ondas electromagnéticas y patologías, afectados que relatan su horror, familiares de pacientes, imágenes de casas "protegidas", voz en off de documental de terror, sospecha de intereses ocultos para "tapar el problema". En total aparecen hablando de los "peligros" unas 8 personas. Solo yo hablo (7 minutos) desde una perspectiva, no escéptica sino basada en la evidencia científica. Personajes tan pintorescos que dicen que "están friendo nuestros cerebros" y afirmaciones similares sin fundamento. 

Viendo el programa entero me da vergüenza ajena. ¿Antenas que matan? Después de ver el programa, lo lógico es pensar que sí, que enferman y matan. 

La televisión es entretenimiento pero no a cualquier precio. Este programa lo ven más de 1 millón de espectadores (1.172.000 personas). Algunos habrán pensado que no había motivo de temor, pero creo que la mayoría no tendrán esa idea, ampliando la base de la población que da pábulo a un temor sin fundamento en el momento actual.

Un buen repaso a este tema se puede encontrar aquí http://www.icnirp.org/en/applications/index.html

Y ver esta excelente charla de Ambrosio Liceaga en Naukas 2016

martes, 12 de julio de 2016

Pseudoterapias ¿Benefician o perjudican al paciente? Curso de Verano Universidad de Burgos

Os presento mi intervención el pasado 6 de Julio en el curso de verano organizado en la Universidad de Burgos.
Gran encuentro, donde personas que compartimos el interés por el pensamiento crítico y la denuncia de las pseudoterapias participamos.
Dividido en 4 partes, espero que mi intervención sea de vuestro interés


domingo, 12 de junio de 2016

Un doctor en la campiña

No abundan las películas que reflejen el trabajo de los médicos de familia, de los generalistas, en el cine mundial. El cine estadounidense especialmente, gusta de los brillantes especialistas hospitalarios, de las urgencias al límite (la consulta del médico de familia está siempre igual de llena pero no están muriéndose todos a la vez), de las grandes gestas quirúrgicas, etc. Para salir de ese entorno, el cine francés nos saca del pensamiento único cinematográfico ofreciéndonos otro tipo de películas.

El director de la película, Thomas Lilti, es un médico generalista francés que ha dirigido, con ésta película, tres largometrajes. En su anterior film, Hipócrates relata las experiencias hospitalarias de un joven residente. En un Doctor en la Campiña se acerca al mundo rural y a la práctica de los médicos generalistas en una Francia cada vez más llena de "desiertos sanitarios", aquellos sitios donde progresivamente menos médicos quieren asentarse y trabajar.

Es tal el éxito en Francia de las comedias costumbristas que cabe la tentación de pensar que, la figura del médico rural se aborda el tema desde una perspectiva optimista y entretenida, sin embargo, no es así. La película está impregnada de una enorme tristeza. Sin desvelar la trama, la enfermedad del médico del pueblo conlleva la llegada de otra médico más inexperta para ayudarle en su consulta. El planteamiento de la situaciones de los pacientes, los diálogos llenos de empatía y paciencia, la continua actividad laboral y sin horarios definidos, impregna la película de un desasosiego que quiere ser amable y rendir homenaje a sus protagonistas. Sin embargo, quizás porque conozco bien de lo que trata la película, me produce melancolía. 

En el largometraje se plantean situaciones comunes y realistas que pueden ser interesantes para la reflexión de las personas que lo visualicen sin relación con la sanidad. El anciano que quiere morir en casa, la relación con los pacientes impertinentes o maleducados, la relación empática con los pacientes que sufren ansiedad y obesidad, las relaciones de pareja, el valor de la visita domiciliaria y otras muchas situaciones recogidas en la película. Todo ello con unos protagonistas cuya vida parece devastada, con unos pocos datos ofrecidos que relatan un ambiente de soledad. 

Al salir del cine, mi ánimo era más triste que complacido por un homenaje a la labor que podemos realizar los médicos de familia. Pero ¡que cada uno saque sus conclusiones!

viernes, 10 de junio de 2016

Ciencia, pseudociencia y pensasamiento mágico en tiempos de incertidumbre. 2ª edición



Los próximos días 4 a 6 de julio se celebrará un curso de verano de la Universidad de Burgos en el que tengo el placer de colaborar.
En él participamos personas de diferentes materias científicas que compartimos el gusto por la divulgación y el interés común de la denuncia de la irracionalidad, la superstición y el engaño social basado en las pseudociencias.

¡Estáis invitados!

jueves, 26 de mayo de 2016

Los escépticos somos......

Estimados Abel y Marc:

La supuesta polémica con los "escépticos" proviene de, en mi opinión, una anécdota elevada a categoría de totalidad.

Diferentes escritos de Juan Gérvas han sido contestados por numerosas personas (entre los que me encuentro) del ámbito médico y no médico, algunos de ellos miembros conocidos de asociaciones del movimiento escéptico. Yo soy miembro del Círculo Escéptico. Algún cruce de tuits contenían afirmaciones groseras e inadecuadas que siempre representarán al que las ha realizado, no a un movimiento intelectual ni a ninguna organzicación. Me he manifestado en varias ocasiones de forma pública contra esas formas y he defendido, asimismo, la honradez intelectual de Juan Gérvas a pesar de discrepar en varias de sus posiciones. Sin embargo, su artículo en Acta Sanitaria sobre la secta peligrosa de los escépticos me ha parecido una salida de tono absoluta y una caricaturización inadecuada.
En vuestros escritos hacéis una serie de afirmaciones sobre el movimiento escéptico que representa vuestra opinión sobre el mismo, atribuyendo virtudes y defectos desde vuestro punto de vista y que, en mi opinión, se alejan de la realidad.

Mi labor, junto a numerosos compañeros procedentes de diversas profesiones científicas y humanísticas se ha dirigido fundamentalmente al desenmascaramiento de las pseudoterapias (homeopatía, reiki, etc) de gran presencia en nuestra sociedad y con ínfulas de ser herramientas terapéuticas "alternativas" o "complementarias" a las terapias de base científica. Participar en un programa de gran audiencia y polémico contenido como Cuarto Milenio hablando del reiki, las experiencias cercanas a la muerte, el virus zika o la homeopatía me parecen buenos ejemplos de lo que la comunidad "escéptica" pretende: divulgar el conocimiento científico y el pensamiento racional. Desenmascarar actividades paranormales y otras muchas manifestaciones de un pensamiento mágico manipulador, incluidas las sectas como la bioneuroemoción;  entre otras actividades, son los objetivos que promocionan las organizaciones escépticas.

Cuando abordamos temas relacionados con la medicina directamente como las vacunas, la interpretación sesgada y manipulada de la investigación biomédica, los excesos de la medicalización de la población y otros, procuramos aplicar el mismo rigor y actitud. Decir que los escépticos tenemos posiciones infantiles respecto a que toda la ciencia es buena por sí misma es una cualidad que vosotros atribuís y que no corresponde a la realidad de las personas que conozco.
Desear una sociedad más culta en el ámbito científico siempre proporcionará una mayor libertad a sus miembros. Totalmente de acuerdo, por supuesto. Desde hace muchos años me he manifestado a favor de estas posiciones públicamente. No veo ninguna incompatibilidad y sí complementariedad entre ambas actividades.

Si en los últimos años me he dedicado más a la denuncia de las pseudoterapias es porque me ha parecido muy relevante. ¿Antes del #NoSinEvidencia, quién criticaba públicamente a la homeopatía en el ámbito médico? Muy pocos personas se habían tomado la molestia de denunciar su falsedad y manipulación y había una especie de "laissez faire" muy cómodo con la fantasía homeopática.

Como ejemplo de mis posiciones "escépticas" en un tema como las vacunas, enlazo la charla que di en Santiago de Compostela en la serie Escépticos en el Pub titulado: Cómo analizar críticamente las vacunas sin ser un antivacunas. Creo que define mi opinión al respecto en este momento y como ejemplo de las actividades que desarrollamos.



Asimismo, enlazo vídeos de diversas actividades de miembros de nuestras asociaciones como ejemplos de divulgación científica. Aprenderéis mucho de cosas diversas.

Emilio Molina: Sobre sectas que hablan del origen emocional de la enfermedad

Aitor Sánchez: Mitos alimentarios, desde el biberón a la tumba

Juan Ignacio Pérez: La ciencia y sus valores

Antonia de Oñate: Ni Edad, ni Media, una dosis de pensamiento crítico para los juicios históricos

Guillermo Peris: Resolviendo rempecabezas de ADN

JM Mulet: Medicina y lo que no lo es

Manuel Toharía. Ciencia, pseudociencia, ficción, religión, fantasía, mitos...

Y muchos más.
El que vea una secta peligrosa en ello debe limpiar sus propios prejuicios.

viernes, 22 de abril de 2016

Acupuntura. El teatro de las agujas (II) El bonito relato de las bases filosóficas

La acupuntura, como terapia médica, es inseparable del contexto cultural y filosófico donde se desarrolló. Simultáneamente a la existencia de las religiones politeístas y monoteístas en el occidente cultural, las religiones basadas en las leyes naturales se difundieron en el oriente geográfico. Tanto el budismo como el taoísmo y el confucianismo sostienen que el orden sobrehumano que rige el mundo es el producto de leyes naturales y no de voluntades y caprichos divinos. La íntima armonía entre la naturaleza y el ser humano y la búsqueda del equilibrio entre ambos, impregnan estas culturas religiosas. En este contexto, la acupuntura busca la forma de solucionar los problemas de salud restaurando la armonía energética.

Imagen del la Wikipedia
Los principios básicos de la acupuntura se adaptan a a esta visión del mundo:

- Qi, la "energía vital" que impregna todas las cosas, adopta diferentes formas y viaja a través de los meridianos situados en el cuerpo. Dicha energía es la que comunica las distintas partes del cuerpo y establece las bases para que su modificación pueda producir resultados en el ser humano

- Yin y Yang son los opuestos complementarios, utilizados para describir todos los fenómenos de la naturaleza. Yin es la parte más material, los estados densos de la materia mientras que el yang representa los estados más inmateriales. La interacción entre los dos opuestos es algo dinámico y cíclico. Para la acupuntura, la salud es un estado constante de equilibrio dinámico, utilizando un complejo sistema de medidas cualitativas para etiquetar a un paciente.

-  Los Cinco Elementos, junto con la teoría del yin / yang forman la base de la teoría de la medicina china. Los cinco elementos son la madera, el agua, el fuego, la tierra y el metal. No son elementos básicos de la naturaleza, sino que representan diferentes procesos básicos, cualidades o fases de un ciclo  en la descripción global de la dinámica de equilibrio que tiene cada persona.

Toda esta descripción define un bonito relato en el que encajar la vida, la enfermedad, la naturaleza, el equilibrio. Muchas pseudoterapias utilizan estos elementos y este discurso argumental. Siempre se habla de reencontrar la armonía, de que las enfermedades son originadas por las alteraciones emocionales y la ruptura de la relación con la naturaleza. Todo ello nos dibuja un cuadro pastoril y utópico que tuvo una gran éxito en el occidente cultural de los años 60 y 70 del siglo XX. Son argumentos que se difunden con facilidad y que están muy alejados del conocimiento científico que se despegó espectacularmente en esas décadas y las posteriores.

No pretendo describir aquí con detalle los rasgos y características de la medicina tradicional china y sus bases filosóficas,  pero queda muy claro a día de hoy que no tienen ninguna correlación con la anatomía y la fisiología que conocemos. Ni los meridianos siguen las estructuras del sistema nervioso central y periférico, ni el Yin del hígado y el Yang de la vesícula biliar almacenan ninguna energía vital ni nada que no surja de la invención literaria y filosófica de pensadores que vivieron hace más de 1500 años y que desconocían cualquier atisbo de nuestra actual descripción de la fisiopatología humana. 

El problema no está en que a lo largo de la historia haya habido numerosas interpretaciones del hecho de enfermar, de las relaciones entre el entorno y la salud, del beneficio del equilibrio natural emocional y físico; sino que, actualmente, haya gente que crea en interpretaciones obsoletas o meramente filosófico-religiosas a pies juntillas, como si no hubiera habido ningún avance en el conocimiento del cuerpo humano. Por ello, pretender que la aplicación de terapias basadas en teorías descriptivas sin base empírica, hoy en día, sean una aportación válida a la salud humana, más allá del repetido y frecuente efecto placebo, parece ilusorio. 

Imagen del http://fengshuipilarcalmaestra.blogspot.com.es/p/los-cinco-elementos-y-la-medicina.html

martes, 19 de abril de 2016

Acupuntura. El teatro de las agujas (I)

En la lista de terapias que se han aplicado a los seres humanos enfermos a lo largo de la historia tenemos una larga lista de métodos terapéuticos que, a pesar de haberse usado durante largo tiempo, han ido pasando al olvido y a la historia por su inconsistencia científica y su falta de lógica teórica y empírica basada en los conocimientos de la física, la química y la biología de los últimos doscientos años. 
En nuestros días todavía tienen predicamento y uso dos técnicas con una popularidad inmerecida. La homeopatía ha sido objeto en los últimos años de análisis y escrutinio público de una forma relevante. Somos muchos los que hemos contribuido a ello y creemos que la iniciativa #NoSinEvidencia fue una de las más importantes. Quizás en este momento debemos poner la atención en la acupuntura, otra técnica "milenaria" utilizada de forma importante en todo el Occidente cultural y que mantiene una imagen pública de calidad y eficacia que no se corresponde con la realidad científica.



Igual que ocurre con la homeopatía, que una técnica o terapia que no está basada en el conocimiento científico sea popular y aplicada o recomendada por profesionales sanitarios formados académicamente, no es un asunto sin importancia o irrelevante. La sociedad entrega el aval de la confianza social a las personas preparadas académicamente para cuidar su salud, al igual que a un arquitecto, un ingeniero o cualquier otra profesión en las que sus obras sean relevantes y necesarias. Aplicar las mejores técnicas y conocimientos basados en la ciencia y no en las anécdotas o en la simulación y manipulación de la voluntad de los enfermos es un deber ético. Ese rigor es necesario y educativo para la sociedad.
Lamentablemente, no siempre es así. Por ello, veamos que hay detrás de la acupuntura, de la introducción de agujas en el cuerpo para estimular unos supuestos canales de energía que provocarían el alivio y la sanación de multitud de enfermedades. Veamos que hay detrás del teatro de las agujas




jueves, 31 de marzo de 2016

¿Hay una guerra contra la homeopatía?

Really? A war on homeopathy? No! It’s a struggle against misinformation
Una guerra contra la homeopatía? ¡No! Es una lucha contra la desinformación
Edzard Ernst

Como remate a las numerosas intervenciones públicas en radios y televisiones que he tenido sobre la homeopatía en los últimos meses, me quedaba el debate preparado por el programa Cuarto Milenio, al que he acudido en varias ocasiones por diversos temas (reiki, experiencias cercanas a la muerte y zika). Mi único objetivo: la divulgación científica y del pensamiento racional en un programa popular con una media de casi un millón telespectadores en cada programa.

Los debates televisivos están sometidos a las reglas generales de la televisión: intervenciones breves, conceptos sencillos para cualquier tipo de público... y generar interés en la audiencia. Los temas científicos no son fáciles de llevar a este formato, hablar de la homeopatía a un público lego en la materia y que probablemente tenga una idea vaga del tema, es aún más difícil.
Hablar del placebo requiere algo más de 20 segundos de discurso, hablar del valor de un estudio científico comparado con otro también, hablar de porqué la gente se siente mejor con terapias sin fundamento científico no se puede hacer con titulares. Estos y otros temas si se pudieran explicar al público general con un poco de calma, estoy seguro que el pensamiento racional y científico sería mayoritariamente aceptado por nuestra sociedad. Es triste que no haya de forma regular  -¡bendita Órbita Laika!- programas de divulgación científica en nuestras televisiones.

Si además, las personas que van a hablar de ello no mantienen un tono suave y lanzan acusaciones infundadas y demagógicas nada más empezar, la tarea divulgadora es más difícil.
De todo esto hubo en el último programa de Cuarto Milenio sobre homeopatía.
Aún así, revisando la grabación, no estoy del todo satisfecho del resultado pero podía haber sido peor si se hubieran emitido las alusiones personales que me hizo unos de los contertulios de forma muy inapropiada.

Los mensajes claves fueron:



Los que quieran ver el programa completo:
http://www.mitele.es/programas-tv/cuarto-milenio/temporada-11/programa-447/

Nota:
Los productores retribuyen mi presencia en cada programa con un importe neto de 240 euros 

lunes, 21 de marzo de 2016

Cuando lo más eficaz choca con un mayor riesgo. AINEs y dolor artrósico


El dolor y la limitación física que sufren los pacientes con dolor articular debido a la artrosis es uno de los motivos de consulta más frecuentes entre personas de más de 65 años. Sea la cadera y las rodillas - como lugares de mayor frecuencia de artrosis - u otras articulaciones periféricas o la espondiloartrosis, el dolor precisa de un abordaje analgésico, además de las medidas no farmacológicas -tan importantes en esta patología - como son la reducción del sobrepeso, la actividad física regular y las medidas ortopédicas que reduzcan la carga.

La prescripción más frecuente en estos pacientes es el paracetamol, seguido de alguno de la miríada de AINEs que tenemos a nuestra disposición. Este abordaje era el recomendado por las diferentes guías de manejo de la enfermedad. Sin embargo, ¿es ésa la mejor evidencia?

En The Lancet del 17 de marzo se publica un interesante metanálisis (descargado a texto completo por Clinical Key de la Biblioteca Virtual de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid) evaluando la eficacia de distintos AINEs, paracetamol y placebo en el dolor y la limitación física de la artrosis. Setenta y cuatro ensayos con 58.556 pacientes evaluados mediante la técnica del network meta-analysis que nos ofrecen unos resultados en parte inesperados. 

Celecoxib fue el fármaco más estudiado con 39 ensayos. En la recogida de los estudios se ve muy claro que la presencia de los AINEs desarollados en los últimos años son los que presentan un número de ensayos clínicos de mayor calidad y extensión en detrimento de AINEs de más largo recorrido. Afortunadamente, estos medicamentos eran comparados con otros AINEs de interés clínico como son naproxeno, ibuprofeno y diclofenaco. Las dosis y fármacos que presentan mayores trabajos son celecoxib 200mg/día y naproxeno 1000mg/día.

Uno de los datos que más me han sorprendido es que paracetamol <2000 mg/día y 3000 mg/día, diclofenaco 70 mg/día, naproxeno 750 mg/día y ibuprofeno 1200 mg/día no alcanzaron una evidencia estadística de un efecto superior al placebo. Realmente, choca con nuestra práctica diaria y la recomendación de uso de paracetamol y AINEs a dosis bajas por seguridad, pero también porque creíamos que eran más eficaces que el placebo. Respecto a la mejoría de la función física, los datos son equivalentes. 
De todas las valoraciones, solo diclofenaco 150mg/día y etoricoxib 60mg/día alcanzaron la máxima probabilidad de diferencia clínica mínima relevante

La conclusión de los datos nos lleva a afirmar que diclofenaco 150mg/día es el AINE que alcanza la mayor efectividad en el control del dolor y la mejora de la funcionalidad física y que el paracetamol está más cerca del efecto nulo. Sin embargo, y el propio artículo lo dice, debemos sopesar la decisión en base a toda la información que hemos acumulado en los últimos años sobre la seguridad de los AINEs en diversas circunstancias (cardiovascular y gastrointestinal).
La duración de los ensayos era muy cercana al uso real (12 semanas) dada la tendencia ya consolidada de uso intermitente de AINEs en pacientes ancianos o de mayor vulnerabilidad.

Estos datos ponen en cuestión la practica más habitual y plantea dudas sobre la mejor analgesia para ofrecer a los pacientes. Tanto diclofenaco como etoricoxib presentan unos relevantes riesgos de seguridad asociados a su uso, tanto en efecto hipertensor como asociado a riesgos cardiovasculares. Por estas razones, diclofenaco es un medicamento que tenía una claro tendencia al retroceso. 

En mi opinión, aunque no estemos usando el máximo potencial de los AINEs en el dolor artrósico, el balance beneficio/riesgo debe pesar aún más en este caso que en otras comparaciones. Naproxeno es eficaz e ibuprofeno a dosis máximas también. Con estos elementos y la prudencia clínica creo que nos debemos manejar. 

sábado, 19 de marzo de 2016

Entrevista para la Agencia Sinc. Una gota más... sin diluir

“Aceptar la homeopatía es abrir puertas al pensamiento mágico en la salud”

Vicente Baos Vicente (Madrid, 1958) es una de las caras más conocidas en los programas que tratan de desenmascarar la homeopatía. Para Baos, que ejerce la medicina de familia en Madrid, “la intuición, la sensación y la creencia son el caldo donde se alimenta el pensamiento mágico. Ese es el terreno abonado para las pseudoterapias”. Según él, lo mejor para combatirlas es el desprestigio social.

Verónica Fuentes | | 18 marzo 2016 09:30
Vicente Baos en su consulta de atención primaria en Collado Villalba (Madrid). / Sinc
‘Lo similar cura lo similar’ y ‘la dilución incrementa la potencia’ son dos de las principales doctrinas de la homeopatía, pseudoterapia que se fundamenta en la administración de cantidades infinitesimales de sustancias que, si se aplicaran en grandes proporciones a un individuo sano, producirían los mismos síntomas que se pretenden combatir. Se supone que estos productos son más efectivos cuanto más diluidos están.
La forma más habitual de preparación de una dilución homeopática es mezclar 1 mililitro de la sustancia original con 99 mililitros de agua. De esa dilución de 1 CH (Centesimal de Hahnemann), se coge de nuevo 1 ml y se repite la operación; así se consigue una dilución de 2 CH. Cuando este proceso se ha reiterado 10 o 12 veces, no se cuenta con ninguna molécula del principio activo. Son normales los medicamentos homeopáticos con diluciones de 30 CH.
Vicente Baos lleva años utilizando el método científico para luchar contra esta pseudomedicina. Como miembro de la red de expertos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), es un firme detractor de la homeopatía.

¿Hay alguna prueba de que la medicina homeopática funcione?

Los estudios que publican –en revistas del ámbito homeopático que ellos mismos financian y editan– son, en general, de nula relevancia. Crean un montaje absolutamente caótico de física avanzada con fantasías. Su teoría es que, dado que las ultradiluciones van más allá del número de Avogadro y no hay molécula para dar una justificación a la memoria del agua, algo hay que actúa aunque no sepan ni definirlo bien. Incluso existe una revista editada por ellos que se llama International Journal of High Dilution Research. Por supuesto, ninguna revista de prestigio científico publica nada que justifique que la homeopatía tiene algún mecanismo de acción.

¿Todos esos estudios de los que hablan tienen alguna consistencia?

En primer lugar, no poseen ninguna implicación clínica, y además habría que cuestionarlos metodológicamente. Los 1.500 trabajillos de los que siempre hablan no tienen ninguna evaluación fuera de su propio ámbito. Ellos se citan a sí mismos y se alimentan de sus propias investigaciones. Fuera de ellas todo el mundo que las conoce sabe que no valen para nada.

Entonces, ¿por qué tanta gente cree en la homeopatía?

Esa es la gran pregunta, pero podría ser la misma para la religión, ¿por qué tanta gente cree en ella? El ámbito de las creencias y de los mecanismos que justifican efectos en las personas es un interesantísimo mundo fuera del ámbito científico donde se mezcla la neurociencia y el efecto placebo. Esto lo saben los que practican terapias alternativas, lo aprovechan y de eso se alimenta el efecto social. No obstante, el método científico no encuentra nada en la homeopatía; eso se puede afirmar con toda rotundidad.

¿Puede ser un problema de educación?

Educación no es. Incluso creo que la gente con menos educación formal es más cauta y menos creyente. A veces se da un fenómeno contrario: a mayor nivel de formación, más crédulos son en esto. De hecho, gente muy preparada cree en la homeopatía. ¿Falta cultura científica? Mucha. ¿Esto solo se arregla dando más cultura científica? No. Alrededor de la intuición, la sensación, la creencia es donde se alimenta el pensamiento mágico, muy presente a lo largo de la historia de la humanidad. Ese es el terreno abonado para las pseudoterapias, el pensamiento de que ‘yo creo en ello y a mí además me va bien’.

¿Cómo podemos luchar contra esta epidemia?

El desprestigio social es lo que funciona. Convencer a un homeópata de que lo suyo no es nada resulta imposible porque es una creencia arraigada y la gente tiende a evitar las disonancias cognitivas, es decir, a rechazar lo que va en contra de sus creencias más profundas. Un ejemplo serían las famosas pulseritas Power Balance, la gente que las usaba empezó a no hacerlo cuando se creó la sensación de que era un poco ridículo. La inmensa mayoría de la gente lo abandonó, independientemente de si antes creía que hacía algo o no. Pero si el pensamiento social es crítico, algo se abandona y se olvida. Aunque habrá otra cosa que salga, eso es inevitable.

Los que criticamos la homeopatía pensamos que hasta ahora ha habido un pensamiento social permisivo, con la idea de que si no hacía daño, daba igual. Creemos que eso es abrir la puerta al pensamiento mágico en la salud y puede provocar que mucha gente abandone terapias formales por estas supercherías. Nos parece muy peligroso, la sociedad debe tener muy claro lo que puede esperar de la ciencia y sobre lo que la ciencia no tiene respuesta.

¿Hace falta alguna formación específica para prescribir homeopatía?

No está regulado. Si un médico homeópata te lo recomienda, vas a la farmacia y lo compras. De la misma manera, si vas a una farmacia y dices que quieres un producto homeopático, te lo dan. Incluso podrían recomendártelo. Su venta no tiene ninguna restricción, son productos alegales. Se rigen por una regulación del año 94 que permitía su venta y consumo, pero no poseen una regulación según su análisis. Así empezó nuestra queja, porque la regulación que los igualaba a los medicamentos formales indicaba que solo tenían que demostrar su calidad, no su eficacia ni para qué enfermedades están indicados. Eso requiere un ensayo clínico y ellos no lo quieren. Con lo cual se les llama medicamentos y no lo son.

¿Cómo puede tener una regulación algo que no cumple ninguno de los criterios que se le pide a un medicamento?

Llámenlos productos, sustancias, lo que quieran, pero nunca medicamentos. El problema es que eso viene en la Ley general del medicamento y en la Regulación europea, que lo incluyó como un tipo de ‘medicamentos’ especiales. La denuncia no va en contra de España, sino que realmente es uno de los absurdos más grandes que hay en la regulación europea de productos para la salud, ya que no debería incluir algo que no es nada. La culpa la tienen evidentemente los lobbies que lo autorizaron en su tiempo, que fundamentalmente provenían de Alemania y Francia. En España su consumo es legal, pero no han pasado por el filtro que obliga la ley a través de la Agencia Española del Medicamento, que regula, analiza y registra esos tipos de productos.

¿Se sabe cuánto factura al año la industria homeopática?

Siempre salen las cifras de Boiron, que es la empresa sobre la que más se habla, pero no es la única, ni mucho menos. Parece que su facturación en España es de 25 millones de euros. Piensa que es una facturación de mínimo gasto, su producción es muy barata, azúcar y agua. Son todo ganancias…

La semana pasada Boiron ofreció una rueda de prensa que pretendía dar cuenta del ataque que, según ellos, está sufriendo la homeopatía. ¿Cree que empiezan a temer que cale su falta de evidencia?

Exponiéndose públicamente muestran sus debilidades, así que esperamos que sigan así. Se vio el ridículo que hicieron en cuanto hubo preguntas un poco comprometidas. Realmente me imagino que sí están nerviosos, porque antes vivían en un anonimato muy confortable. Nadie hablaba de esto y se iba vendiendo. Pero como afirma Edzard Ernst, experto en la evaluación crítica de todos los aspectos de la medicina alternativa, “no es una guerra contra la homeopatía, es una lucha contra la desinformación pública”. Nosotros no estamos en contra ni queremos que se prohíba, pero sí que la gente conozca bien qué es y actúe en consecuencia y con responsabilidad.

¿No existe nada más allá del efecto placebo?

Hay que tener en cuenta que el efecto placebo es algo tremendamente complejo de estudiar porque induce modificaciones en la propia biología. Además, por cuestiones éticas, el placebo está prohibido en medicina. Por eso no existe ningún preparado en la farmacia que se llame ‘placebato’ y que yo pueda prescribir para propiciar tal efecto. La diferencia es que una sustancia que afirma una supuesta curación debe tener un mecanismo de acción, si no, es magia potagia.

Es como si hablamos de la empatía como mecanismo terapéutico, que claro que existe. Un paciente se siente mejor si es atendido por un médico que es amable y comprensivo que si es atendido por un borde. En las relaciones terapéuticas la empatía es una pieza clave. Pero otra cosa es engañar a un paciente con una pastilla de agua y azúcar. Es mentira que los médicos homeópatas sean más humanistas. Ellos cobran dinero y viven de ello, por lo que van a defenderlo a capa y espada. 

En relación con su argumento sobre la memoria del agua, ¿no tiene suficiente memoria como que para cualquier gota de cualquier grifo no pudiera considerarse homeopática?

La historia de la memoria del agua se encuentra en el principio de los tiempos homeopáticos, con Samuel Hahnemann. El tema es que, en el siglo XX, científicos quisieron demostrarla, como el famoso Jacques Benveniste, que fue el que hizo más pruebas. Pruebas que fueron desmontadas todas en el momento en que otros físicos hicieron un análisis de sus estudios. Más recientemente, científicos muy prestigiados como Luc Montaigner, uno de los codescubridores del virus del sida, ha seguido investigando en este tema, con nulos resultados, aunque lo paseen de un sitio a otro como el nuevo mesías de la homeopatía.

La memoria del agua es un concepto que no tiene ninguna base y cualquier físico o químico bien formado lo desecha inmediatamente. Hablar de una dilución de 30CH es hablar casi de la probabilidad de encontrar una molécula en toda el agua contenida en el planeta tierra. Es decir, absolutamente absurdo.

¿Cómo valora el tratamiento que los medios hacen de la homeopatía?

Lamentablemente, durante años muchas revistas llamadas femeninas han dado pie a la medicina natural, a la homeopatía y a todas estas tonterías. De ahí su popularidad. Afortunadamente cada vez hay más información científica de calidad y poco a poco se va difundiendo a través de los medios generalistas. Aunque lamentablemente todavía existe ese modelo de equidistancia periodística (a favor y en contra) y, como cada uno repite sus argumentos, no se llega a ninguna conclusión. Creo que hay cosas en las que la sociedad y los divulgadores se tienen que mojar. Hay temas que ya nadie cuestiona, por ejemplo, no verás en los medios a nadie que apoye la violencia de género. Pues en ciencia realmente existen barbaridades y parece que todavía hay que dar voz a la gente que las promueve. Pero se va avanzando… 



Nota:
Gracias a Verónica Fuentes por la entrevista

Cuando me refiero a que es mentira que los médicos homeópatas sean más humanistas, me refiero a un argumento utilizado por ellos a menudo. Lo dicen como un valor añadido a su terapia. La razón que arguyen es que dedican más tiempo (de consulta privada remunerada) y compresión "holística" de los problemas de salud del paciente. La relación médico paciente basada en la empatía es una necesidad y un valor global de la práctica médica, aplicado por la inmensa mayoría de los médicos, pero hay una diferencia fundamental, ellos concretan su terapia en la nada (productos homeopáticos) y el resto en el mejor conocimiento científico demostrado para el bienestar del paciente.

jueves, 17 de marzo de 2016

Las pseudociencias y la "mala práctica médica"

"Suicidio homeopático" Julio 2014
Uno de los artículos más interesantes para reflexionar sobre las pseudociencias y su relación con la práctica médica "convencional" se ha publicado hace unos días. Abel Novoa, presidente de la plataforma No Gracias nos describe en No hay mala homeopatía una hipótesis, fundamentada en unas excelentes referencias, sobre la relación existente entre los fenómenos de la medicalización de la vida y las malas práctica médicas con el incremento del uso de las terapia pseudocientíficas en las sociedades desarrolladas.

La esencia del artículo estaría en que las malas prácticas médicas, es decir, aquellas que se aplican al paciente que no son fruto de buenas evidencias o provocan un consumo de terapias con riesgo asociado, provocan el desencanto de los mismos y la búsqueda de unas terapias "alternativas". Asimismo, la medicalización del "malestar", es decir, la aplicación de terapias farmacológicas para aliviar los problemas de la vida que no son enfermedades manifiestas, generan frustración y desencanto en los pacientes. La práctica médica habitual identifica el malestar como patológico y aplica terapias innecesarias, según el artículo referenciado con citas de Luis Carlos Silva: La investigación biomédica y sus laberintos

Ciertamente, hay muchos elementos en la medicina del siglo XXI que están marcadas por la medicalización de la vida y las terapias que tras años de uso, son fuertemente cuestionadas. El uso de la terapia hormonal sustitutiva en la menopausia, el uso masivo de los antidepresivos en numerosos aspectos de la vida cotidiana según las clasificaciones de la DSM IV y V, el sobreuso de las estatinas en prevención primaria, medicamentos como los COX2 vendidos como panaceas que resultaron de mayor riesgo que beneficio, etc. La medicina, como argumenta Abel y sus referencias es capaz de cuestionarse y rectificar, a veces contracorriente, mientras que las pseudociencias son incapaces de asumir su absurdo y manipulación.

Sin embargo, la relación entre los errores y desviaciones de una práctica médica correcta y bien evaluada en el beneficio/riesgo con el uso y crecimiento social de las pseudociencias no la veo tan clara. Igualmente cuando se asocia la prisa, la deshumanización y la falta de empatía con la medicina y todo lo contrario con las pseudociencias que juegan a la manipulación de la empatía como elemento central de su terapia. La inmensa mayoría de los médicos, creo que en todo el mundo, buscan favorecer al paciente de forma amable y adecuada, incluso en las condiciones de premura y masificación que conllevan los sistemas públicos de salud. Atendiendo 10 pacientes al día y cobrando 80 euros por consulta no hay problemas de ese tipo.

¿Las disfunciones de la medicina son "aceleradores de las terapias alternativas? Creo que no.
Hay pacientes que usan las terapias alternativas diciendo que en la medicina no han encontrado la respuesta adecuada a su problema. Decir eso no quiere decir que hayan sido atendidos de forma inadecuada y que no se les hayan ofrecido las respuestas que la ciencia tenga para ese problema. En muchos casos, es la percepción del paciente de frustración al no alcanzar sus expectativas con las respuestas que la medicina tiene. Enfermedades autoinmunes, tumores de mal pronóstico, patologías psicosomáticas, "malestar de la vida" que genera ansiedad, frustración, insatisfacción son algunos de los problemas que presentan aquellos pacientes que buscan respuesta en las terapias "mágicas". Esta situación tiene más que ver con el sistema de creencias y expectativas de los pacientes que con la realidad de la práctica médica.

El análisis sociológico apunta a que las personas que más usan las terapias alternativas son mujeres de clase media alta/alta con un mayor nivel de educación y medios económicos. Esta gente es precisamente la que más fácilmente adquiere servicios sanitarios de la mayor calidad, tanto a nivel público como privado.
En el trabajo del  OBSERVATORIO DE LAS TERAPIAS NATURALES. Presentación del primer estudio sobre uso y hábitos de consumo de las terapias naturales en España de 2008 se definen las características de un perfil de pensamiento sobre la salud y el consumo de terapias alternativas más cercano a las situaciones propias de las sociedades acomodadas que al de personas maltratadas por un sistema sanitario que no las comprende. Asimismo, denotan un grado de incultura científica abrumador, incluso en las capas sociales más privilegiadas y mejor formadas. A pesar de los años transcurridos, ese perfil sigue siendo el mayoritario entre los consumidores de terapias alternativas, agricultura ecológica, etc. 

Como miembro activo de los grupos que llevamos adelante, no una guerra contra nadie: homeopatía u otras actividades pseudocientíficas, sino una lucha contra la desinformación social y la manipulación de la ciencia (la homeopatía usa los argumentos científicos fraudulentamente), creo que la denuncia de la "mala medicina" es un deber y una obligación de los médicos que se comportan con ética y el mejor conocimiento científico en beneficio de los pacientes. Y no es incompatible, sino una obligación, denunciar la "falsa medicina" que se encubre en las pseudociencias. Algo que hasta hace muy poco no hacía casi nadie en el ámbito médico. Antes de la plataforma #NoSinEvidencia no había muchas voces críticas con las terapias pseudocientíficas. Ha habido mucho silencio cómplice en las instituciones, sigue habiendo complicidad sospechosa en "sociedades científicas" como SEMERGEN y mucho titulado médico que ha conseguido claros beneficios con estas prácticas.

Para mí, la "mala medicina" y las pseudociencias, suponen dos problemas en el abordaje de la salud de la población. En resumen, deseamos una buena medicina, evaluada, criticada, analizada, en constante revisión por un lado; y por otro, que no haya ninguna mezcla de las pseudociencias con la medicina. Es imposible modificar los sistemas de creencias de una parte de la población, la diversidad humana lo permite y se debe respetar, pero la denuncia de la manipulación y del uso fraudulento de la ciencia para vender absurdos, se debe realizar.